Hoy me siento un poquito bipolar
“Los ejércitos de la Noche” (Norman Mailer)

Es Los ejércitos de la noche (“The armies of the night”) una de las más célebres y celebradas obras de Norman Mailer.
No sé si debido al reciente fallecimiento del autor o a alguna otra causa subconsciente, procedí a la relectura de esta obra, que en su momento se convirtió, en pleno frenesí periodístico, en una de mis novelas favoritas.
Escrita en 1968, narra la manifestación acaecida durante el año anterior ante el Pentágono contra la Guerra de Vietnam. Es, junto a La canción del verdugo, la única obra del autor galardonada con el premio Pulitzer y siendo, en mi opinión, las mejores de él que he leído.
Mailer fue un destacadísimo ensayista, novelista y periodista, amén de cineasta, militante político y aspirante a alcalde de Nueva York. Destaca sobre todo como coctelero de géneros, como creador mediante fusión de los mismos.
En Los ejércitos de la noche crea Mailer una novela de “no ficción”, en la cual el escritor es protagonista, más implicado todavía que el pope del Nuevo Periodismo Tom Wolfe (Ponche de Ácido Lisérgico) y sin llegar al nivel de Hunter S. Thompson y su periodismo gonzo (Miedo y asco en Las Vegas), que crea una trama mediante sus propios excesos.
Mailer, como novelista autocalificado de “conservador de irzquierdas”, es el personaje principal de su obra en la primera parte de la misma (“La Historia como una novela”); desde cierta pretendida distancia (narrada en tercera persona) el autor cuenta cómo vivió como participante la manifestación ante el Pentágono y su posterior detención. Es interesante como novela, como ensayo y como relato periodístico e incluso como análisis psicológico, pues la descripción que Mailer hace de sí mismo no es complaciente, y aunque tiende a la autojustificación, se domina (fenómeno harto difícil de contemplar) y pinta un personaje que no sabemos si es él mismo, pero que no es, desde luego, un héroe arquetípico al uso:
“Pero la mente de Mailer no carecía de cierta complejidad. Del mismo modo que la generación siguiente habría de agujerearse el cerebro con anfetaminas, él había dado a su cabeza la textura de un buen queso gruyere. Años atrás había sometido su firmamento intelectual a todo tipo de erosiones al consumir dosis moderadamente promiscuas de whisky, marihuana, seconal y bencedrina. Ello le había producido la ilusión de ser un genio, tal como una década después habría de verse a sí misma toda una generación de niños en sus celestiales viajes de LSD.”
Inserta en esta parte, fragmentos de su ensayo ¿Por qué estamos en Vietnam? que se acababa de publicar meses antes. Aporta varias reflexiones interesantes sobre los argumentos a favor y en contra de la guerra, algunas de las cuales reproduce en la novela.
La segunda parte (“La novela como Historia”) es más un reportaje periodístico y un ensayo, en el que el autor compone los hechos en función de varias fuentes, hechos que él no pudo presenciar, dándonos una visión más amplia de los preparativos de la manisfestación, la realización de las mismas y reacciones encontradas sobre la misma. La novela incluye, de principio a fin, múltiples referencias de los medios de comunicación a los hechos acontecidos durante aquellos días, representativos de una época y de una sociedad occidental, que comenzaba a ser crítica con el poder establecido y con la guerra. Se pueden hacer diferentes análisis de los efectos a largo plazo que tuvo dicha moviliación popular y de los que tuvo a corto plazo:
“Lyndon B. Johnson subió 10 puntos en los sondeos de opinión: había cabalgado y encauzado la ola norteamericana de condena a los manifestantes que habían escupido al rostro de los soldados USA. (Cuando se trataba de detectar las nuevas olas de la opinión pública, Lyndon B. Johnson era el rey de los surfistas).”
Es una obra que puede leerse e interpretarse en clave actual, mas es también una gran novela, un magnífico ensayo y un reportaje periodístico. En esa nueva forma reside una parte importante de su valor.
No sé si fue acerca de Mailer que se dijo: “Sus mejores novelas son aquellas que hablan de sí mismo”, pero en su caso es absolutamente cierto. Creo que sus mejores obras son aquellas en las que es protagonista.
Y ésta es una de ellas. Imprescindible.
| Print article | This entry was posted by Melvin on 21/12/2007 at 13:21, and is filed under Literatura. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |