Hoy me siento un poquito bipolar
Restaurante “Calima” (Marbella, Málaga)
Calima es uno de los restaurantes del “Gran Meliá Don Pepe”, uno de los hoteles calificados como 5 estrellas Gran Lujo que son legión en Marbella y que confirman a la ciudad malagueña como uno de los destinos más atractivos para el turismo mundial de alto nivel.
Actualmente el Calima es una de las referencias de la nueva cocina en la zona y, si reservas, puedes disfrutar de una cena sensacional en un enclave privilegiado a orillas del Mediterráneo. El chef Dani García presenta una oferta moderna de cocina innovadora, con una Carta un tanto confusa, donde prima una redacción pretendidamente poética que no facilita la elección y/clasificación de los platos. No tendría nada contra un cambio de paradigma a la hora de presentar los menús si aportara algo, pero en mi modesta opinión no lo hace; aclaro que, a pesar de lo anterior, no supone una gran pega, ya que el muy profesional servicio del restaurante arregla el pequeño desaguisado.
Por poner una última pega, el nombre del cocinero aparece en todos lados, reflejando un excesivo personalismo, muy en la línea de los grandes cocineros actuales; el mensaje es claro: el restaurante soy yo. Pero en fin, nos ha tocado vivir tiempos de cocineros artistas y narcisistas… pero algunos son buenos de pelotas, como Dani García. Su trayectoria, vertiginosa, viene marcada por su trabajo en el restaurante Tragabuches de Ronda y su formación con el mítico Martín Berasategui (más detalles de su vida en http://www.restaurantecalima.es/danigarcia.html). Actualmente es la estrella del Calima y colaborador de la cadena Sol Meliá. Después de varios intentos, ya que a pesar del precio hay una alta demanda, conseguí reservar mesa en Calima un sábado por la noche.
El local, fantástico sin abrumar, moderno sin estridencias y prácticamente encima del mar: la velada prometía. Desde luego no defraudó. La carta de vinos completísima hasta impresionar, cinco tomos que se tornan innecesarios si uno se deja aconsejar por el somelier que, al contrario que en otros restaurantes de postín, no busca impresionar al cliente sino ayudar. Y a fe que lo consigue: ya que, dentro de la preferencia de mi acompañante por el malbec, su sugerencia fue acertada: un Piedra Negra Gran Reserva 2002 de Bodegas Lurton absolutamente redondo.
En lo que a la comida se refiere me incliné por un ajoblanco espectacular y un galete de atún tierno, tan tierno que no se usa el cuchillo, sino que se come con cuchara y tenedor. Mi acompañante se decidió por un queso de cabra con foie y manzana caramelizada de sabor más clásico y el rabo de toro, ambos platos de influencia más castellana; mi elección, al contrario, tenía un toque más malagueño y, opino, que eran platos más modernos y acertados, reinterpretaciones brillantes de la cocina andaluza. Sin embargo, vi pasar a varias mesas un plato muy llamativo y humeante, que me barrunto que era la Moraga, El lomo de la Lubina y su Ventresca en espeto, que parece una de las alternativas estrella para deslumbrar a los comensales y que debía ser una de las creaciones de la cocina con nitrógeno que hizo popular en sus inicios a Dani García.
Conclusión: cena majestuosa para recordar y repetir, aunque señalo que los precios, entre los más caros de los restaurantes españoles que he probado, puedan hacer desistir de la idea a más de uno.
| Print article | This entry was posted by Melvin on 29/12/2007 at 17:26, and is filed under Gastronomía. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |