Hoy me siento un poquito bipolar
“American Gangster”
Ayer, día de Año Nuevo no excesivamente resacoso, fuimos a visionar American Gangster, la última película del cineasta Ridley Scott, en la cual repite colaboración con Russelll Crowe como protagonista.
Reconozco que soy un gran admirador del trabajo de Ridley Scott. He crecido con muchos de sus largometrajes, que ya son clásicos: Alien, Blade Runner, Black Rain, Thelma & Louise, Tormenta Blanca o Gladiator, entre otras. Al contrario que en la obra de su hermano Tony Scott -que también tiene alguna película estimable-, su trabajo previo como publicista es virtud y no defecto; quiero decir, que la estética, en el caso de Ridley, no importa más que la historia que se quiere contar, no sobredimensiona el espectáculo vacuo.
American Gangster tiene como novedades una temática no tratada anteriormente por Ridley Scott y una estética alejada del vídeo musical, que recrear una atmósfera setentera. Ambas cosas son muy de agradecer. El problema que tiene esta película es su propio género: los espectadores de una película de mafiosos tienen siempre ante sus ojos a El Padrino. Cuando ya se ha realizado la película definitiva sobre un género, todo lo posterior toma a ésta como referencia -voluntaria o involuntariamente-, por lo que las comparaciones son continuas. Algo así ha pasado al contrario con Scott: Blade Runner es la referencia para cualquier película de Ciencia Ficción, al igual que Alien lo es para el terror futurista. Grandes películas como Minority Report no pueden escapar a su influencia veinte años después.
Aquí se invierten las tornas. Dicen que Stanley Kubrick intentaba hacer la película definitiva sobre cualquier género que tocaba; no sé si a Scott le pasa lo mismo… pero lo parece. Este American Gangster es, en mi opinión, una película notable; notable porque mantiene la atención del espectador durante las dos horas y medias de metraje, porque es una buena recreación de la época y de la ciudad de Nueva York, porque la acción no está hipertrofiada y porque, en general, es un trabajo muy competente.
Como elemento negativo queda la estructura narrativa: dos personajes que se enfrentan en dos líneas narrativas separadas para encontrarse al final… Está más que visto. Además, el ascenso y caída del criminal, encarnado por un gran Denzel Washington, tiene algo de moralista, aunque la película esté basada en una historia real. Por otra parte, encuentro muy interesante el enfoque del problema de la heroína y la delincuencia en los años setenta, así como su influencia en las tropas americanas en Vietnam y cómo es el propio ejército puerta de entrada de la droga en los Estados Unidos. Denzel Washington tiene un papel con ciertos tópicos pero con un elemento muy original: su negocio criminal es una empresa, aplica principios básicos del mundo de los negocios para imponerse a sus competidores, que su negocio sea ilegal es algo accesorio.
Se dice por ahí que es película favorita para los Oscars… lo veremos. En cualquier caso, es una de las mejores opciones de la cartelera actual.
| Print article | This entry was posted by Melvin on 02/01/2008 at 17:58, and is filed under Cine y TV. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |