Retomo el blog, después de días de injustificada actividad, para alabar las virtudes del Maestro Kikuchi en el Taro de Marbella.

El restaurante Taro se encuentra en el hotel Guadalpín, en la avenida principal, que cruza la ciudad y lleva hasta Puero Banús. El hotel tiene un estilo un tanto lujoso y recargado, muy en la línea de Marbella y allí, Kikuchi intenta desarrolllar su actividad con su característico buen hacer, sin las presiones de un local propio. Digo esto porque el restaurante está prácticamente vacío la mayor parte de las noches -lo digo después de visitarl durante cuatro años-, pero al ser un servicio que da el hotel se puede permitir una ocupación escasísima, que garantizaría su cierre si fuera independiente, como ocurría con el antiguo Taro de Madrid. Todo esto a pesar de que, en mi opinión, estamos ante el mejor restaurante japonés de la ciudad, mejor que el Sakura o el del hotel Westin La Quinta.

El Taro actual mantiene una carta casi invariable, con predominancia del sushi y el sashimi, aunque pueden encontrarse otros platos japoneses.

Kikuchi suele trabajar con unos aperitivos, basados en rollitos de algas, atún con sésamo y salmón con soja, todo ello cocinado. Como entrante una clásica sopa de Miso, con champiñones japoneses, perfecta.

Hay en la carta varios platos con teriyaki, que no me entusiasman, no por su elaboración sino porque están cocinados; siempre los he encontrado un tanto orientados al cliente americano, sin saber si es eso cierto. Sí me quedo con la fantástica tempura, especialmente de langostinos, una de las mejores que he probado. El sushi y el sashimi es de gran calidad, como lo es el pescado que utiliza: lonchas gruesas, magníficamente escogidas y cortadas, sin estar frías. Especialmente destacables son las preparaciones con salmón y ventresca de atún.

Dentro de los rollos o maki sushi y los niguiri sushi, la única apreciación es que a la preparación con arroz a veces le falta algo de consistencia, pero son de los mejores que pueden probarse; no llegan a la excelencia del Kabuki en Madrid, pero son muy buenos. Nada que ver con la oferta de comida japonesa que tenemos en Galicia, de la que hablaremos en otra ocasión.

Los postres del Taro son fieles a su concepción, sencillos y elegantes: originales helados de sésamo, té verde (más habitual) o mandarina. Para cerrar la velada, un ardiente té verde sin azúcar, magnífico para la digestión y sin apenas teína.

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