“Los crímenes de Oxford”, la nueva película de Álex de la Iglesia, decepciona. Y decepciona, en mi opinón, porque el material de partida es malo.

El guión es una adaptación de la novela de Guillermo Martínez que, demostrando grandes conocimientos matemáticos, urde una farragosa trama, irreal e inverosímil. Sin ser una mala historia, porque atrapa la atención del lector, es demasiado artificiosa. Tampoco ayudan nada los diálogos, que son un tanto estúpidos y poco creíbles en ocasiones; ahí sí debían haber estado más duchos los responsables de adaptar la novela.

Sin embargo, a pesar de lo anterior, Álex de la Iglesia, que tiene ya bastante oficio,hace un buen trabajo, manteniendo un buen ritmo a lo largo de todo el metraje y regalándonos algunas secuencias de alta calidad, como aquella al principio del filme en la que la “steadycam” va siguiendo a un personaje, hasta que se cruza con otro y sigue a éste nuevo; así hasta que nos presenta a todos los caracteres relevantes de la obra, así como el escenario en que se mueven: realmente brillante. Por otra parte, la escena del autobús, aunque tramposa, es también habilidosa.

En fin, una relativa decepción en la trayectoria de Álex de la Iglesia. Podrá ser un éxito de público internacional, ya que el reparto ayuda mucho, así como una estética y un enfoque muy americano, pero qué lejos está de su fantástico debut “El día de la bestia” o de la negrísima comedia “La Comunidad, o incluso de “Perdita Durango”, con sus grandes dosis de mala uva. En mi opinión, un buen trabajo, viciado desde su origen por una regular elección del material original.

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