Otro clásico, más bien clasicazo, de la cocina marbellí: el restaurante “Santiago“, situado en pleno paseo marítimo de la ciudad.

Famoso por sus pescados y mariscos, por sus preparaciones sencillas, este restaurante no ofrece más, parece sacado de otra época. Ahora mismo nadie abriría un local de entidad con estos mimbres.

Pero, una vez dicho lo anterior, lo cierto es que la materia prima es de primerísima calidad y todo está bien preparado. Aún así, cuesta justificar el 8,5 con el que le puntúa la guía Gourmetour, cuesta mucho colocarlo al mismo nivel que el Calima, es una barbaridad; lo mismo pasa con el restaurante Cipriano en Banús, del que hablaremos en otra ocasión: excesiva puntuación.

Pero “Santiago” realmente merece una visita, y tengo que reconocer que la nuestra fue muy breve, sin tomar postre ni vino, a pesar de la gran fama de la bodega del local. El domingo, junto a una clientela eminentemente española, disfrutamos de unas excepcionales gambas rojas que, aunque supongo que no eran de la zona -son más propias de Denia o Ibiza-, estaban realmente bien escogidas y preparadas. Después optamos por los pescados: un pez espada con brócoli y un sargo a la plancha. Realmente sabrosos ambos, especialmente el sargo, de lo mejor que he tomado en los últimos meses.

Resumen: Comida ligera en un restaurante tradicional, gozando con un magnífico día de enero en Marbella, a orillas del mar.

Mantengo que su puntuación en alguna guía es muy alta, fundamentalmente por la falta de innovación y originalidad. Pero no hay ningún problema si sabemos a lo que jugamos. Y ellos lo tienen claro.

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