
Durante los últimos días se ha hablado mucho del aterrizaje del avión de Lufthansa en Hamburgo, durante el paso del ciclón Emma.
El vídeo si no lo han visto está aquí:
Lo noticioso del asunto no es el aterrizaje fallido, muchos de los que volamos a La Coruña lo hemos sufrido y es una maniobra que no es excepcional, ni siquiera peligrosa; la noticia estriba en la grabación que hace el videoaficionado, que es lo que motiva la gran difusión del hecho.No hay noticia en estos tiempos si no hay material para televisiones y páginas de internet.
Sobre el sucesoen sí, lo que más se aplaude es la pericia del piloto o de la copiloto: hay continuas referencias en la red a cómo la actitud del piloto salvó a los pasajeros ¿pero es esto cierto? Ciertamente, el piloto remontó el vuelo ante la imposibilidad de aterrizar y eso es correcto, mas no es menso cierto que llegar a esa situación (lo cual se hace en más ocasiones de lo que la mayoría de nosotros somos conscientes, a vece incluso en directo) no es lo recomendable.
Parece que finalmente la Torre de control, una vez en el aire de nuevo, ordenó al piloto que aterrizara en otra pista con el viento menos cruzado. Por lo tanto, ¿por qué no se hizo así desde un principio? ¿Por qué forzar la mano con un ciclón con viento lateral de más de 100 km/h?
Los medios de comunicación, especialmente los tradicionales, se empeñan en convencernos de la prueba de lo seguro que es el avión que no pasó nada, yo me pregunto realmente si, aplicando los protocolos de seguridad en vuelo, la torre debió autorizar el aterrizaje y el piloto intentarlo; mucho me huelo que fue responsabilidad de la torre de control.
Aun así, cabe la posibilidad de que las condiciones metereológicas cambiaran bruscamente después de autorizar el aterrizaje pero, ¿no era previsible bajo las extremas condiciones reinantes que eso pudiera ocurrir?
El hecho de que el ala del avión chocara contra el suelo demuestra, eso sí, la gran calidad constructiva de los aviones de pasajeros -en este caso un Airbus 320-; sin embargo, me queda el convencimiento de que, en ocasiones, torre y piloto fuerzan las situaciones más de lo aconsejable.










