Para aquellos que viajen a República Dominicana este post puede resultarles útil, ya que la comida de calidad suele ser un bien escaso para el turista o el profesional desplazado, por lo menos en muchas partes de este país. Afortunadamente, Melvin ha viajado cinco veces allí y dará unos consejos útiles:

La Romana es una ciudad del sur de la isla, una de las más importantes; es famosa por ser una escala habitual de los cruceros que surcan el caribe y por el macro-complejo urbanístico “Casa de Campo“. La ciudad es bastante caótica y sucia y no tiene demasiado que ver; lo lógico para alguien que viaje a La Romana sería alojarse en el propio crucero o en el hotel de “Casa de Campo” y no en la ciudad. Pero en fin, si tiene interés en echar un vistazo, encontrará una ciudad muy pobre, medigando en muchas esquinas y peligrosa para el conductor (NOTA: ¡Atención! No se respetan, como en gran parte del país, los semáforos) mas, en cualquier caso, hay un nuevo local al que acudir para tomar alguna copa o cerveza: Fashion bar, local extremadamente moderno y caro para lo que se estila allí, pero que carece de la autenticidad de alguno de los bares musicales que hay a la entrada de la ciudad, aunque el Fashion está bastante más limpio y, aunque no lo hicimos, también se puede cenar.

Ya dentro del complejo de Casa de Campo, la oferta gastronómica está en dos zonas diferenciadas:

- Marina Chavón: En esta gran Marina (hasta que se finalice la de Cap Cana la mejor del país) hay varios restaurantes y bares, que han variado bastante en los últimos años, debido al cierre de muchos de ellos. Hay que recordar que estamos en un complejo cerrado, por lo que los clientes son los residentes en las mil quinientas villas de la urbanización o clientes del hotel. Siendo así, muchos locales no aguantan el tirón, pero hay un clásico que siempre se encuentra animado y no defrauda: el Peperoni (en la Plaza Portofino) tiene, para empezar, una carta de vinos internacional de alto nivel, eso sí, a unos precios de mayor nivel todavía; la cocina es internacional, varían la carta con moderación y disponen de preparaciones interesantes tanto de pastas italianas, pescados locales o maki sushi. Los sábados tiene mucho ambiente y es recomendable reservar, sobre todo en invierno, la temporada alta; muy caro, pero es realmente encantador por las noches y es el mejor de la zona.

También en la Marina, pero en la zona de la ampliación está la Casita del Mar, en el mismo emplazamiento en el que se levantaba el restaurante español Teide -que cerró la temporada pasada-; con una mezcla de cocina española e internacional, muy buen pescado y un emplazamiento espectacular en la terraza sobre el agua y los enormes yates.

Al fondo de ese muelle se ubica el Victory Bar, el único local de copas, ideal para seguir viendo a la gente de todos los días y algún huesped despistado del hotel. Buena decoración y daiquiris aceptables. Cuestión aparte son las copas que, como en casi todos los lugares de influencia americana, se preparan las copas con demasiado hielo y de tamaño mínimo por lo que, debido al calor reinante, el combinado se agua rápidamente, arruinando el ron dominicano de gran calidad… En fin: un local elegante y autista.

Dentro de la Marina hay otros restaurantes de calidad como el Café Bellini o el Limoncello, ambos de cocina italiana de calidad, aunque con un servicio caribeño; esto es, atento pero disperso y poco profesional.

En la Casa de Campo, pero en otro espacio, se encuentran los Altos de Chavón, punto que dejo para mañana…

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