Hoy me siento un poquito bipolar
“Factotum” de Charles Bukowski

“Factotum” es una de las novelas más famosas de Charles Bukowski, y no diré de las más prestigiosas, ya que el prestigio -al menos el académico- y el bueno de Bukowski no se llevaban demasiado bien. Pero sí es muy representativa, y como alguna otra novela del autor, ha sido llevada al cine; en este caso en la película del mismo nombre protagonizada por Matt Dillon.
Sinceramente, Bukowski engancha, y engancha a base de bien. Este hombre era un perdedor, un perdedor en el que muchos lectores se ven reflejados; era auténtico, ese sentimiento tan difícil de encontrar para un novelista y que a la vez es imposible de describir: nunca es fatuo, es duro (observen la foto inferior). La vida en la calle es complicada, y él así la refleja. Bukowski ha sido un referente, no sólo para la contracultura, sino para miles de jóvenes que se encuentran a disgusto en la sociedad moderna; y este novelista escupe contra esa sociedad, contra la impostura, en toda su obra.
Y “Factotum” no es una excepción.

Esta novela, que sigue la línea del autor, describe muchos de los trabajos que ocupó a lo largo de sus años de juventud, entre borracheras y novias estrafalarias. Es muy ágil de leer, ya que prosa del gran Charles no se detiene en nimios detalles, sino que es directa y cruel pero a la vez brillante: en ocasiones no son necesarias páginas de descripciones de magdalenas para sentir que estamos en un lugar determinado; las ciudades a las que nos lleva el autor germano-americano no son casi nunca agradables, son pesimistas y, sin embargo, a todos nos gustaría haber estado allí.
La vida triste de Charles Bukowski es la vida triste que a todos nos hubiera gustado vivir.
Dentro de la producción de este autor nos encontramos géneros diversos (novelas, cuentos, autobiografía) que se entremezclan entre ellos; “Factotum” por ejemplo es una novela, que a la vez es autobiográfica y a la vez es una colección de relatos que pueden leerse de manera casi independiente, si exceptuamos a la compañera de Chinaski, el eterno alterego del escritor, que reaparece en varios momentos de la novela. Es una obra magnífica, pero que no sorprende dentro de su trayectoria; para mí destaca mucho más “La senda del perdedor“, una novela bastante más consistente y menos repetitiva.
Tal vez Bukowski no sea una referencia para los académicos y no aparezca en el “canon” de Harold Bloom (¡Fíjese usted, señor Izarra), pero será un maestro para muchos de nosotros, los cuales, dicho sea de paso, tampoco gozaremos del placer del reconocimiento del señor Bloom, lo cual puede ser bastante merecido.
| Print article | This entry was posted by Melvin on 01/04/2008 at 16:33, and is filed under Literatura. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |