Lucía Etxebarría (breve biografía) logró publicar ésta, su primera novela, en 1997. “Amor, curiosidad, Prozac y dudas” es una novela con tres puntos de vista diferentes de tres hermanas, y que narra su relación entre ellas y con el mundo.

Es difícil separar la personalidad de la autora, Lucía Etxebarría, y su feminismo militante, del análisis de la novela ya que en ella se aprecian continuamente detalles que delatan su forma de pensar. Imagino que la novela tiene tintes autobiográficos en alguno o todos los personajes.

Las mujeres de esta obra son personajes que se muestran absolutamente inadaptados en un mundo de hombres, organizado a imagen y semajanza de ellos. Las hermanas son desgraciadas ya que, en algún momento de su vida, algún hombre las ha violado, ha abusado de ellas o las ha abandonado como padre. Etxebarría refleja mujeres y escribe para ellas, o lo que entiende que las mujeres de su generación quieren leer. Desgraciadamente, los personajes masculinos son planos e insustanciales, apenas aparecen en las conversaciones y Borja, el único hombre que no es un villano (pero sí estúpido), no pasa de constituirse como simple atrezzo.

La novela se estructura en tantos capítulos como letras del abecedario hay, siendo cada letra el comienzo del título de cada capítulo, lo que ya en sí encuentro un poco simplón, la verdad. El punto de vista es equisciente pero variando de una a otra hermana en cada uno de los capítulos; las tres hermanas diferentes pero las tres insatisfechas con la vida que les toca vivir.

Se aprecian, desde mi punto de vista, claras influencias de Don DeLillo o de sus seguidor Breat Easton Ellis (no voy a hablar de Palahniuk, que es posterior), que se plasman en importancia que concede a los detalles de la elaboración de tareas o productos cotidianos, a la exhaustiva enumercación de marcas comerciales, etc… Sin llegar ni de lejos a la calidad de DeLillo, el cual, podrá gustar más o gustar menos, pero es un novelista de calidad (“Ruido de Fondo” es una buena muestra).

Supongo que el prestigio de Lucía Etxebarría en el mercado local se explica por la afinidad que puedan sentir determinados grupos de lectoras ante las historias que narra, tal vez incluso ante su propia actitud vital. Dudo mucho que sea por la calidad de su escritura lo cual, siendo francos, nunca ha sido un impedimento para disfrutar de éxito editorial (pregúntenselo a Jorge Bucay). Comprendo que sea una lectura interesante, incluso fascinante, para todos aquellos que se sientan identificados; yo no lo estoy. Hay todavía a día de hoy, sin embargo, grandes admiradores y detractores de la novela en la red.

En cualquier caso, tengo que reconocer que arrancaba la lectura con muchos prejuicios y que la novela me ha durado pocos días, lo que no es mala señal: es un libro bastante entretenido, lo que no es poca cosa. Me sobra la pretenciosidad o la ambición social de lo que es una novelilla con exceso de metraje y una trama difusa y de objetivo poco claro, más allá de protestar. Sin embargo insisto en que pensaba que iba a ser peor, lo que no deja de ser un elogio.

Un último apunte acerca de esa costumbre moderna, muy de Easton Ellis, de escribir sin aprecio por las palabras, como si fuera una conversación entre amigos, abusando de la narración en primera persona, puro stream of consciousness pero de andar por casa.

“Es más auténtico” argumentarán algunos.

“Elimina la impostura o la pretenciosidad de la literatura ortodoxa” dirán otros.

La verdad es que, con la excusa de un nuevo modo de narrar, se utiliza una narración en primera persona porque resulta más fácil de utilizar en ella un estilo muy coloquial, que parece justifica el no elaborar las oraciones y utilizar metáforas bastas.

Es como si me pusiera yo mismo a cantar ópera y me grabara un disco por la cara. Tal vez fuera la voz de la calle, tal vez podría decir que es más natural (y hasta gracioso). Desde luego sería muy auténtico. Pero no sería arte.

Puede encontrarse más información sobre los supuestos plagios (o sobre la famosa intertextualización) de los que han acusado a la autora en esta web y también en este artículo o aquí.

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