Sultanes del sur es de esas películas a la que le sobran algunas cosas, especialmente la voluntad de imitar al cine americano. Sin embargo, y obviando esto, esta producción hispano-mexicana es bastante decente y entretenida, un buen producto comercial.

Lo mejor para mí es el papel de Jordi Mollá, lejos el histrionismo de alguno de sus papeles como narco en el cine americano, aquí su actitud tranquila es más desasosegante, la verdad. Es una pena que su rol sea un tanto breve, ya que tiene muchas más fuerza que el protagonista y guionista, Tony Dalton, un gran representante de la rigidez facial y el gruñido como técnica interpretativa, que tan bien desarrolló en tiempos Sylvester Stallone. Es este Tony Dalton un punto flojo a nivel de actuación.

Por otra parte, el filme tiene un buen ritmo, divierte a ratos y, sobre todo al principio mantiene la tensión. Además, los personajes de los mafiosos de Buenos Aires, El Tejano y Pablo Benes están muy logrados, especialmente el primero, encarnado por el actor gallego Celso Bugallo.

Sin embargo, el final es muy flojo, muy forzado y el último elemento es innecesario. Yo puede entender que a Tony Dalton le gustara Sospechosos Habituales, pero él no es Christopher McQuarrie ni tampoco Kevin Spacey.

En cualquier caso, se puede ir al cine a pasar un buen rato con una historia de atracadores, violenta y ágil, aunque flojee un poco el guión.

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