El estreno de la versión cinematográfica de “Sex and the City” ha tenido más de evento social que de evento cinematográfico; el público ha asistido a los preestrenos organizados con fiesta incluida vestidos con sus más selectos atuendos, concediéndole a los complementos como bolsos y zapatos más importancia que al largometraje.

La película está entretenida y bastante emotiva en ocasiones, aunque es difícil juzgarla independientemente de la serie; quiero decir que, a pesar de ser una trama autoconclusiva y con una introducción de los personajes bastante eficaz mediante voz en off, no tiene interés para aquellos que no son aficionados a la serie de HBO que ha supuesto, durante sus años de emisión, un auténtico hito de la televisión: es el continuo desfile de zapatos, bolsos y vestidos que los fans de la serie esperan: desde ese punto de vista no defrauda; para los que no la han seguido nunca posiblemente no les haga la menor gracia, eso está claro.

Es lo que esperaban los aficionados -principalmente aficionadas-: un gran episodio que culmina las tramas y los cabos sueltos de la última temporada; el broche a la parte de las vidas que conoceremos de Carrie Bradshaw, Miranda Hobbes, Charlotte York y Samantha Jones, el principio del camino que las llevará a separarse. Y creo que el mensaje, después de vender la imagen de mujeres liberadas durante años, es un tanto reaccionario; da la sensación de que si Carrie no se casa con Mr. Big será una desgraciada, que su vida estará incompleta. Sólo Samantha escoge el camino que ellas siguieron durante varias temporadas televisivas, y da la sensación de que se quedará sola, pero para mí es la más grande de la serie, tanto por su personaje como por la interpretación de Kim Cattrall.

Es una película triste en ocasiones, divertida en otras, tal vez un poco larga pero bastante apreciable, y una orgía continua de glamour y estilismo gracias a la sensacional Patricia Field. Hay más de artístico en el vestuario de “Sex and the City” que en la calidad de la serie o en la película, la cual, de alguna manera, ha definido un estilo de vida con el que muchas mujeres querrían sentirse reflejadas.

Por cierto, parece ser que la crítica la ha puesto a parir… No es, evidentemente, una obra maestra, pero es un digno alimento para los seguidores de la serie, y sí, no puede negarse que va dirigida mayoritariamente al público femenino lo que no es, en ningún caso, un demérito, pero da la sensación de que a los críticos sólo les gustó la primera temporada de la serie, la basada en el libro de Candace Bushnell.

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