Hoy me siento un poquito bipolar
Restaurante “Alborada” (La Coruña)
Lo reconozco: después de leer el post de Pantagruel me han hecho tecktonic las tripas y he sentido envidia cochina. Y mira por dónde, por esas casualidades que tiene la vida, me han invitado a comer a mí también y con posibilidad de escoger; me he dicho: al Alborada.
La persona que venía conmigo no lo conocía y ha salido gratamente sorprendida. El local, para el que no lo sepa, está en la zona nueva del Paseo Marítimo de La Coruña, y tiene una decoración moderna y novedosa para lo que es habitual en la ciudad, con líneas limpias y elegantes.

Desgraciadamente era una comida de día laborable y comimos sin vino, algo poco apropiado, como todo el mundo sabe.
Como aperitivo nos pusieron un embutido de pie de cerdo con taquitos de jamón, cebolla y trufa; a mi acompañante no le interesaba, así que me comí los dos, por lo que considero que mi opinión está más fundamentada: es un plato breve, brevísimo pero interesante, un sabor tosco (no deja de ser un embutido de cerdo) pero al que se le dota de cierta dignidad merced a un adecuado acompañamiento.
Los entrantes fueron unas muy vistas pero seguras verduras salteadas (¿por qué tantas mujeres pedirán este tipo de platos en los restaurantes?) y para mí las famosas cigalitas fritas en salsa de soja, con un ligero rebozado y preparada en brochetas; es ésta opción una de las estrellas del local: el sabor de las cigalas no defrauda pero a mí me cansa, es demasiado enérgico y, debido a la salsa de soja, un pelín salado. Mas es un plato que está, en cualquier caso, muy conseguido. Sin embargo, veo la carta de entrantes, algo escasa de oferta: hay bastantes platos, pero da la sensación de que dejan flancos descubiertos…
Los segundos fueron hoy el otro clásico de Alborada para mi acompañante: el revuelto de cigalas con huevos rotos, que es otra explosión de sabores que no por habitual deja de tener éxito; es un acierto mantenerlo en carta. Yo me incliné por una de las sugerencias fuera de carta: los salmonetes desespinados a la plancha; es un plato que había probado en otra ocasión y es bastante correcto; el salmonete es de buen porte y está perfectamente cocinado, que no es poco, aunque los sabores no subyuguen.
Como bien dice Manuel (Pantagruel) “el nivel se mantiene”… Y sin embargo… no sé, creo que una vuelta a la carta sería más que recomendable; o tal vez es que comer sin vino reduce el placer de la comida a poco más que alimentarse . Aun así, es un restaurante de alta calidad, de los mejores de la ciudad.
| Print article | This entry was posted by Melvin on 25/06/2008 at 17:47, and is filed under Gastronomía. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |