Restaurante “Calima” (Marbella, Málaga)

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Tenía muchas ganas de volver al Calima porque la experiencia el otoño pasado fue muy positiva y por la reforma que ha sufrido el local durante estos últimos meses, con nueva web también.

La remodelación del local ha sido muy positiva; si bien ya antes tenía un comedor muy agradable y con una gran terraza sobre el mar, ahora se han modernizado algunos espacios y, sobre todo, la cocina: el refugio del joven Dani García, donde prepara su espectáculo gastronómico rodeado de un equipo numeroso es una gran zona totalmente acristalada, por lo que la visibilidad del proceso creador es total y se convierte en uno de los grandes alicientes de la cena. Sigo apreciando mucho la distancia entre mesas, nada de estar apretado escuchando la conversación del vecino; así como el personal atento y numeroso de la sala.

Como aperitivo, mientras nos decidíamos acerca de los menús, nos sirvieron un champagne Krug Grand Cuveé realmente espectacular, lo que hacía barruntar una buena jornada. Nos decidimos por un menú degustación: el Soft Calima, el corto. No sé cómo será el más largo, pero el Soft es más que suficiente para ocupar 3 horas para la cena. Nota: no corresponde exactamente el menú con el reflejado en la web.

Empezamos con “Y de aperitivo, las croquetas hechas en casa con lo que sobra del puchero… Y el puchero de mi madre en frío, infusionado con hierbabuena, huevo de codorniz, garbanzos y jamón”, plato de nombre larguísimo y creado en 2007: una primera reinterpretación de la cocina tradicional por parte de Dani García muy afinada.  Bastante redondo.

Después vino la, para mí, gran decepción de la noche: el “foie y queso de cabra en milhojas de manzana verde caramelizada”; un plato que Dani viene preparando desde el año 2000 y que, personalmente, encuentro muy basto, ya que no se acompaña con pan tostado sino que hay que echárselo al coleto a balón parado o utilizar el pan que se sirve con la comida, lo que no es lo más adecuado. Más allá de este pequeño problema, que convierte en algo bastante pesado la degustación de este plato, para mí son sabores ya vistos demasiadas veces: no aporta nada, a pesar de servirse en un plato especial grabado como si fuera un histórico; igual lo fue pero a mí desilusionó bastante. En la mesa hbo un momento de preocupación: el sitio fantástico pero ¿estará la cocina a la altura?

Retoma nivel la cena con el siguiente plato. Eliminamos la “Urta a la roteña en frío” del menú, ya que la había tomado durante la comida y, sin problema, lo sustituyeron por una ensalada de bogavante, atractiva porque no se parecía a la habitual ensalada de este marisco, con unas palomitas hechas con nitrógeno.

Luego vino el “ajoblanco malagueño con caviar de arenque y carpaccio de gamba”: uno de mis favoritos; espectacular reinvención de esta sopa fría malagueña, inmensa, imperial, con sabores muy logrados y texturas tremendamente armónicas; el toque del carpaccio de gamba eleva el listón de esta creación muy arriba. Es una ligera modificación del plato original, que venía con sardinas marinadas.

Quedaba todavía la “sopa de cebolla con patata, trufa blanca y parmesano”: otra sopa fantástica, que utiliza una especie de gnocchis de patata y virutas de parmesano, pero al que dota de personalidad propia el uso de la trufa blanca, producto nunca suficientemente alabado.

Llegamos a la “Moraga”, plato estrella del Calima, tres platos en uno: una sangría con fresas enfriada con nitrógeno que produce una especie de palomitas de dichas fresas; luego viene un lomo de lubina que es de lo mejor que he probado nunca, sin salsas pero con un sabor indefinible que realza la calidad del pescado; se cierra la moraga con una humeante y espectacular ventresca al espeto: cocina vanguardista perfectamente integrada con un gran producto.

Cerramos la cena con el “rabo de toro envuelto en ravioli con patata y trufa de verano”, también perfecto, que venía deshilachado dentro del ravioli y se derretía en la boca. Un gran cierre para una magnífica cena.

Luego llegó el clásico carrito de quesos, muy buena selección, acompañado de unos palitos de pan de pipas recién cocidos.

Al final, de postre, una magnífica “torrija empananada en leche de coco con fresillas del bosque estofadas y menta”, que me encantó a pesar de que no soy muy aficionado a la torrija, que hasta probarla aquí, siempre asocié a un postre muy tosco.

Detalle: según el somelier del Calima, debo estar volviéndome muy conservador, ya que nos sacó un vino Mancuso de 2003 de Aragón y Garnacha 100%, muy apreciado por la crítica, pero que en la mesa no nos convenció nada y lo mandamos de vuelta, para susitituirlo por un Aalto 2004, mucho más satisfactorio. Lo admito, parece pecaminoso, pero no nos gustó el Mancuso.

Fantástica cena, impresionante escenario: un restaurante imprescindible… siempre que estés dispuesto a rascarte el bolsillo.

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El pastafarismo

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Estaba buscando una religión interesante a la que sumarme, cuando me topé con el fascinante movimiento pastafarista (parodia de los rastafaris).

A continuación, extracto de la entrada de la Wikipedia:

El pastafarismo es una parodia de religión creada como respuesta a la decisión del Consejo de Educación del Estado de Kansas (en inglés: Kansas State Board of Education) a finales de 2005 de permitir que se enseñe el diseño inteligente como una alternativa de la teoría científica de la evolución. Dicha decisión fue revocada en agosto de 2006.

El pastafarismo es fundamentalmente una invención de Bobby Henderson, licenciado en física por la Universidad Estatal de Oregón, para demostrar irónicamente que no corresponde y es equivocado enseñar el diseño inteligente como teoría científica.

Esta «religión» se ha convertido, desde entonces, en un fenómeno de Internet que reúne a muchos “seguidores” del Monstruo de Espagueti Volador(MONESVOL o MEV, abreviado en español; en inglés: FSM o Flying Spaghetti Monster) que se llaman a sí mismos «pastafaris» (parodia de copia del término rastafaris), y humorísticamente proclaman haber sido «tocados por Su apéndice tallarinesco» y predican la palabra de su «Señor Tallarinesco» como la religión verdadera.

Sus principios son realmente subyugantes:

Muchas de las «creencias» propuestas por Henderson fueron elegidas con intención de parodiar los argumentos comúnmente usados por los defensores del diseño inteligente:

* El universo fue creado por un Monstruo de Espagueti Volador invisible e indetectable. Todas las evidencias que «erróneamente» apoyan la evolución han sido «plantadas» intencionadamente por este ser, con el objeto de poner a prueba la fe de sus fieles.
* El MEV hace que todo parezca más viejo de lo que es en realidad. Por ejemplo, cuando un científico realiza un proceso de fechado por carbono en un objeto arqueológico, podría ver que aproximadamente 75% del carbono-14 se ha desintegrado, por emisión de neutrones, a nitrógeno-14, e inferir que este artefacto es de aproximadamente 10.000 años de antigüedad, ya que la vida media del carbono-14 parece ser de 5.730 años. Pero de lo que el científico no se da cuenta, es que cada vez que realiza la medición, el MEV está ahí, cambiando los resultados con Su apéndice tallarinesco.
* Aunque el MEV posee un nombre, éste es tan hermoso y difícil de pronunciar que no sólo mata a quienquiera que lo intente, sino también a todo ser dentro de un radio de 6,0534 kilómetros. Este radio se duplica cuando uno trata de escribir o mecanografiar su nombre. Esto fue hecho a propósito por el MEV sólo para entretenerse.
* El calentamiento global, los terremotos, los huracanes y otros desastres naturales son consecuencia directa de que desde los años 1800 ha disminuido el número de piratas. En el sitio de Henderson se presenta un gráfico que demuestra la correlación inversa entre la cantidad de piratas y las temperaturas mundiales. Este componente de la teoría acentúa la falacia lógica esgrimida por los creacionistas de que la correlación implica causa.
* Bobby Henderson es el profeta de esta Primera Iglesia Unida del Monstruo de Espagueti Volador (First United Church of the Flying Spaghetti Monster).
* El símbolo principal es una cruz, que en vez de tener un Jesús crucificado, tiene un tenedor para comer espaguetis.
* Las oraciones a «Él» deben terminar siempre con la palabra «RAmén» en vez de «Amén». Ramen es un tipo de fideo japonés.

* La creencia Pastafari del cielo hace hincapié en estos dos puntos:

1. Tiene volcanes de cerveza hasta donde alcanza la vista
2. Tiene una fábrica de bailarines/as de striptease.

Me fascina especialmente el concepto del FSM o MEV (Monstruo Spaguetti Volador):

Argumento ontológico del MEV

(Parafraseando las premisas ontológicas de San Anselmo de Canterbury)

  • Premisa 1: el Monstruo de Espagueti Volador es un ser que tiene toda perfección.
  • Premisa 2: la existencia es parte de la perfección.
  • Conclusión: por lo tanto el Monstruo de Espagueti Volador existe.

El argumento cosmológico del MEV

(Estilo Kalam)

  • Premisa 1: la existencia de todo lo que comienza a existir tiene una causa.
  • Premisa 2: el universo comenzó a existir.
  • Conclusión 1: por lo tanto la existencia del universo tiene una causa.
  • Premisa 3: como no hay una explicación científica que pueda elucidar la causa del origen del universo, esta causa debe ser sobrenatural, o sea el universo fue creado por un dios.
  • Conclusión 2: por lo tanto, un dios existe (o no).
  • Premisa 4: los dioses siempre han creado a los humanos a su propia imagen y semejanza.
  • Premisa 5: el cerebro de los humanos parece una fuente de espaguetis.
  • Conclusión 3: por lo tanto, el Monstruo de Espagueti Volador es el único Dios verdadero.

Argumento ontológico del MEV

  • Premisa 1: se puede imaginar el ser más grande (del que no se pueda imaginar uno más grande).
  • Premisa 2: si no existe un ser a partir del cual no se puede imaginar uno más grande, de todos modos yo podría imaginar uno más grande que ese ser del cual no se podía imaginar uno más grande (o sea, un ser a partir del cual realmente ya no se pueda imaginar uno más grande).
  • Premisa 3: no es posible imaginar un ser más grande que un ser del cual ya no es posible imaginar uno más grande.
  • Conclusión 1: por lo tanto, existe un ser del que no se puede imaginar uno más grande.
  • Premisa 4: si ese ser no tiene un Apéndice Tallarinesco, entonces yo podría imaginar un ser más grande que ese ser: uno que tuviera un Apéndice Tallarinesco.
  • Conclusión 2: por lo tanto, el ser del que no se puede imaginar uno más grande tiene un Apéndice Tallarinesco.
  • Conclusión 3: por lo tanto, el ser del que no se puede imaginar uno más grande tiene un Apéndice Tallarinesco y existe
  • Conclusión 4: por lo tanto, el Monstruo de Espagueti Volador existe.
  • Conclusión 5: por lo tanto, el Monstruo de Espagueti Volador es todo poderoso. ¡Ramén!

A mí ya me han ganado para la causa; no lo veo peor que el diluvio universal y mejor que la sensacional teoría del diseño inteligente que se planteaba enseñar en las escuelas. Extracto también de la Wikipedia:

El diseño inteligente es el nombre utilizado para describir a la corriente que sostiene que el origen o evolución del Universo, la vida y el hombre, son el resultado de acciones racionalesdeliberada por uno o más agentes inteligentes.[1] [2] Se le considera como una pseudociencia con características dogmáticas desde el punto de vista de asociaciones científicas y escépticas.[3] [4] [5] [6] emprendidas de forma

Si bien sus partidarios proclaman que se trataría de una propuesta científica legítima, capaz de sustentar un programa de investigación metodológicamente riguroso, el diseño inteligente es considerado por la comunidad científica de las ciencias naturales afines al tema,[7] sólo como una justificación a posteriori de la creencia en un creador determinado (el Dios de las religiones monoteístas), presentada como una versión de creacionismo contemporáneo anti-evolucióncreacionismo clásico no ha sido capaz de obtener. que trata de buscar respetabilidad intelectual.

El movimiento del diseño inteligente apareció y se desarrolló en Estados Unidos en torno a 1987, a través de una versión moderna del argumento teleológico para la existencia de Dios, después de que hubieran fracasado, salvo éxitos menores y provisionales, los intentos de los representantes del literalismo bíblico de lograr la enseñanza del relato de la creación del Génesis en la clase de Ciencias Naturales.

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Restaurante “O Retiro da Costiña” (Santa Comba, La Coruña)

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Este fin de semana doble visita a un destino que estaba pendiente: “O Retiro Da Costiña“; esta doble visita, sábado y domingo, da una mejor perspectiva del local, al que ya le dedicó una entrada en su momento Manuel Gago.

En Santa Comba, alejado de cualquier ruta gastronómica, en una agradable casa de piedra restaurada, se encuentra “O Retiro da Costiña”, también del grupo gasstronómico “Nove”, un interesantísimo local, tanto por la calidad de la cocina, como de los complementos a la misma, que consiguen una experiencia epicúrea fascinante.

(foto de Mesalibre.com)

Son esos complementos los que convierten en único a este local; conocía el salón de fumadores, del que incluso hablaron en la revista “Gentleman”, pero no el resto. Comencemos:

Al entrar en la casa nos recibió Manuel García que, junto a su hermana Loreto, lleva la sala. Manuel nos ofreció bajar a la bodega, a la que accedimos a través de un pequeño ascensor acristalado.

La bodega está muy bien reformada; toda la cava de vinos en forma de C está acristalada y cerrada, manteniendo las adecuadas condiciones de conservación; en el centro de esa C hay varias mesas en las que degustamos varios vinos perfectamente seleccionados por Manuel. Estos días están ofreciendo vinos de Cuenca y, como el Quercus ya lo conocíamos nos ofreció un fantástico Petit Verdot varietal del Marqués de Griñón al que, después de probar alguno de sus aceites de oliva y este vino, estoy comenzando a apreciar. El domingo, por contra, nos lanzamos a un Mestizaje bastante atractivo y un albariño desconocido para mí, Attis, muy afrutado y no demasiado ácido, con más pinta de blanco francés que gallego, y realmente bueno. Lo acompañamos de unas anchoas de santoña, preparadas sin cola y con un aceite de oliva templado.

En la planta superior está el comedor, que no ha sufrido la acertada reforma de otras áreas y tiene una decoración poco agraciada pero correcta. Nos lanzamos al menú degustación (que fue diferente cada día) y a gusto del consumidor -encuentro impresionante y agradable que cambien alguno de los platos del menú si no gustara-.

Como platos del menú:

  • Almejas a la plancha:con un aceto balsámico de la casa; muy buenas, al nivel de Casa Pardo, repetimos los dos días. Un plato sencillo, pero que con el toque balsámico rompe la uniformidad que reclama Pantagruel en su último post sobre “O muíño do Vento”.
  • Vieira al horno: impresionante, de lo mejor de la carta, también repetimos; cocinada con espárragos tiernos y tomate, con un tamaño destacable y con una elaboración menos pesada que en otros sitios. También repetimos
  • Chipirones: plato aceptable por la calidad del chipirón y su buena elaboración, pero excesivamente simple para estar en un menú degustación, inadecuado para un restaurante innovador. Aporta poco.
  • Empanada: preparada de manera individual, recién cocinada y sobre una salsa deliciosa. Junto a la vieira al horno, el primero más destacado.
  • Mero con salsa de erizos, ya en los segundos, muy correcto.
  • Bonito sobre cama de pimientos, el plato más insípido; muy bueno el bonito y nada pasado, pero tampoco emociona nada.
  • Gran final es el huevo escalfado con tomate, que no pasará a la historia como una gran novedad, pero a todos nos encantó: casi una comida del estilo de casa de la abuela. Sabrosísimo.

Los vinos que acompañaron la comida, a demás de los comentados anteriormente, fueron un Mestizaje de buena calidad-precio, un experimento de coupage total poco habitual con las modas imperantes; un Desierto de las bodegas Azul y Garanza de Navarra flojo para el precio, demasiado ácido para mi gusto, a pesar de las buenas críticas, y cerramos con un fantástico Astrales 2005, con el que todos los comensales quedamos muy satisfechos.

Se echó en falta una tabla de quesos para terminar, de lo que eran conscientes en “O Retiro” y que piensan solucionar próximamente.

En resumen, una buena comida dentro de una gran experiencia gastronómica que no había terminado.

Para tomar el café pasamos al salón de fumadores. Allí Manuel nos ofrece un carro de cafés (la selección varía cada semana), que se puede preparar tipo expresso o en infusión. La selección de los cafés es buena, pero la preparación es demasiado, con una cafetera Kona y un soplete que es todo un espectáculo, que da un café suave, que con la edad me voy inclinando a este tipo de café y menos al expresso…

A la vez, los fumadores pueden optar por disfrutar de una variada carta de puros, perfectamente mantenidos en la cava. Sólo esto ya merece destacarse, tanto la cava como el hecho de que se fuma en este salón y no durante la comida, síntoma de educación y respeto a la comida y a los comensales.

Por último, un carro de digestivos, que también va variando; pero lo que ofrece Manuel aquí y ahora son ginebras de enorme calidad y excelsa preparación; si bien hay multitud de destilados de gran nivel,para los que no sean ginebristas. Centrándonos en la ginebra, probamos varias, todas excepcionales, desde la copa utilizada a los complementos: una Rives Caneco Lujo Especial de triple destilación y aromatizada con 11 plantas , tomada con limón, la impresionante ginebra Miller´s -no se pierdan esta entrada-con calabaza (puede tomarse con melón y manzana, nunca con limón) y una Blackwood selección de 60 grados, muy seca, ésta también con limón; todas se acompañaban de un extracto de ginebra, cocinado para extraer el alcohol y que se servía en la copa con un spray.

Experiencia gastronómica integral, que se convierte en una visita obligada y exige varias horas. No recuerdo haber repetido dos días en un mismo restaurante anteriormente; así fue de buena.

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Más sobre el ataque al P2P

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Me hago eco de esta entrada del Teleoperador, que podéis leer completa aquí:

“[...]gestoras de derechos de autor y grandes distribuidoras de cine y música pretenden aprobar una ley que nos obliga a todos a tener instalado un programa espía que controla qué estamos descargando de Internet. En caso de ser material protegido por derechos de autor, el programa nos envía avisos de que lo que estamos haciendo es ilegal, informa a nuestro proveedor de ADSL y éste nos reduce la velocidad de conexión. Y en último extremo, nos dan de baja el servicio, como ya se está haciendo en Francia y Gran Bretaña. [...] Da igual que descargarse contenidos protegidos sin ánimo de lucro sea perfectamente legal en España. Da igual que esa ley suponga el final (más o menos) del P2P, de la privacidad en Internet y un frenazo de cojones a la implantación del ADSL, pues ya me dirás para qué coño lo queremos si no podemos bajar Weeds o The Wire en versión original y me tengo que esperar un año mínimo a que los patazas de Cuatro lo emitan con ese infame doblaje y la imagen cortada. Lo que es yo, me daría de baja inmediatamente, me ahorraría los 40 € mensuales y me limitaría a llamadas de módem para ver el correo y a conectarme gratis en bares para subir fotos, vídeos y actualizar el blog.

(foto extraída de sinanimodelucro.wordpress.com)

Supongo que mi obsesión con el canon y con las sociedades de gestión de derechos de autor siguen ahí.

Añado un post de Enrique Dans sobre el particular y de Barrapunto, más concreta.

Y aquí la de Informática Verde.

Sorprendente que esto no sea una noticia más destacada y que se cuele de rondón, aunque lo encuentro en El País.

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Restaurante “Casa Pardo” (La Coruña)

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Vengo de “Casa Pardo” y, aunque no tengo demasiado que añadir sobre mi anterior post de hace un par de meses, quería hacer un par de anotaciones.

Por supuesto, la calidad se mantiene; el precio supongo que también aunque hoy no he pagado yo. Fantástico todo: servicio, cocina, vino y tiempos.

De aperitivo una brandada de bacalao, acompañado de una cazuelita con los famosos mejillones en escabeche de Casa Pardo, una promesa de buena comida, un recuerdo de aquellos fantásticos mejillones que te ponían en la barra mientras esperabas la mesa.

Los primeros, a compartir, fueron las clásicas croquetas de marisco, muy muy buenas -pero croquetas al fin y al cabo-; unas zamburiñas al horno también espectaculares -las segundas mejores de la ciudad después de La Iebolina- y unas almejas de Carril a la plancha y con limón. Este último plato es muy acertado, pero no llega al nivel de las de O Muíño do Vento -del cual hablaba Pantagruel hoy-, cuestión que se discutió con el jefe de sala de Casa Pardo hoy, viniendo después a preguntar qué nos habían parecido; y es cierto que tenían muy buen porte, que estaban en su punto de cocina y que la salsa era muy sabrosa, pero siguen siendo mejor las de O Muíño.

De segundo, las habituales bolsitas de gambas en brick, de las cuales hay poco que añadir; por otra parte la merluza con guisantes y salsa de carne que tampoco es novedad pero sigue teniendo una nota altísima, mientras yo me incliné por el mero con salsa de nécoras, que estaba magnífico tanto la preparación como la pieza, de tamaño más que respetable, aunque un pelín pesada -no mucho- la salsa.

Café de pota y a trabajar después. Tan sólo señalar que regamos la comida con un ribeiro recomendado por la casa, un Emilio Rojo de 2007, al que le aprecio gran calidad, aunque, tal vez -y soy consciente de mi atrevimiento- diría que tiene un exceso de potencia.

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