Hoy me siento un poquito bipolar
Restaurante “O Retiro da Costiña” (Santa Comba, La Coruña)
Este fin de semana doble visita a un destino que estaba pendiente: “O Retiro Da Costiña“; esta doble visita, sábado y domingo, da una mejor perspectiva del local, al que ya le dedicó una entrada en su momento Manuel Gago.
En Santa Comba, alejado de cualquier ruta gastronómica, en una agradable casa de piedra restaurada, se encuentra “O Retiro da Costiña”, también del grupo gasstronómico “Nove”, un interesantísimo local, tanto por la calidad de la cocina, como de los complementos a la misma, que consiguen una experiencia epicúrea fascinante.

Son esos complementos los que convierten en único a este local; conocía el salón de fumadores, del que incluso hablaron en la revista “Gentleman”, pero no el resto. Comencemos:
Al entrar en la casa nos recibió Manuel García que, junto a su hermana Loreto, lleva la sala. Manuel nos ofreció bajar a la bodega, a la que accedimos a través de un pequeño ascensor acristalado.
La bodega está muy bien reformada; toda la cava de vinos en forma de C está acristalada y cerrada, manteniendo las adecuadas condiciones de conservación; en el centro de esa C hay varias mesas en las que degustamos varios vinos perfectamente seleccionados por Manuel. Estos días están ofreciendo vinos de Cuenca y, como el Quercus ya lo conocíamos nos ofreció un fantástico Petit Verdot varietal del Marqués de Griñón al que, después de probar alguno de sus aceites de oliva y este vino, estoy comenzando a apreciar. El domingo, por contra, nos lanzamos a un Mestizaje bastante atractivo y un albariño desconocido para mí, Attis, muy afrutado y no demasiado ácido, con más pinta de blanco francés que gallego, y realmente bueno. Lo acompañamos de unas anchoas de santoña, preparadas sin cola y con un aceite de oliva templado.
En la planta superior está el comedor, que no ha sufrido la acertada reforma de otras áreas y tiene una decoración poco agraciada pero correcta. Nos lanzamos al menú degustación (que fue diferente cada día) y a gusto del consumidor -encuentro impresionante y agradable que cambien alguno de los platos del menú si no gustara-.
Como platos del menú:
- Almejas a la plancha:con un aceto balsámico de la casa; muy buenas, al nivel de Casa Pardo, repetimos los dos días. Un plato sencillo, pero que con el toque balsámico rompe la uniformidad que reclama Pantagruel en su último post sobre “O muíño do Vento”.
- Vieira al horno: impresionante, de lo mejor de la carta, también repetimos; cocinada con espárragos tiernos y tomate, con un tamaño destacable y con una elaboración menos pesada que en otros sitios. También repetimos
- Chipirones: plato aceptable por la calidad del chipirón y su buena elaboración, pero excesivamente simple para estar en un menú degustación, inadecuado para un restaurante innovador. Aporta poco.
- Empanada: preparada de manera individual, recién cocinada y sobre una salsa deliciosa. Junto a la vieira al horno, el primero más destacado.
- Mero con salsa de erizos, ya en los segundos, muy correcto.
- Bonito sobre cama de pimientos, el plato más insípido; muy bueno el bonito y nada pasado, pero tampoco emociona nada.
- Gran final es el huevo escalfado con tomate, que no pasará a la historia como una gran novedad, pero a todos nos encantó: casi una comida del estilo de casa de la abuela. Sabrosísimo.
Los vinos que acompañaron la comida, a demás de los comentados anteriormente, fueron un Mestizaje de buena calidad-precio, un experimento de coupage total poco habitual con las modas imperantes; un Desierto de las bodegas Azul y Garanza de Navarra flojo para el precio, demasiado ácido para mi gusto, a pesar de las buenas críticas, y cerramos con un fantástico Astrales 2005, con el que todos los comensales quedamos muy satisfechos.
Se echó en falta una tabla de quesos para terminar, de lo que eran conscientes en “O Retiro” y que piensan solucionar próximamente.
En resumen, una buena comida dentro de una gran experiencia gastronómica que no había terminado.
Para tomar el café pasamos al salón de fumadores. Allí Manuel nos ofrece un carro de cafés (la selección varía cada semana), que se puede preparar tipo expresso o en infusión. La selección de los cafés es buena, pero la preparación es demasiado, con una cafetera Kona y un soplete que es todo un espectáculo, que da un café suave, que con la edad me voy inclinando a este tipo de café y menos al expresso…

A la vez, los fumadores pueden optar por disfrutar de una variada carta de puros, perfectamente mantenidos en la cava. Sólo esto ya merece destacarse, tanto la cava como el hecho de que se fuma en este salón y no durante la comida, síntoma de educación y respeto a la comida y a los comensales.
Por último, un carro de digestivos, que también va variando; pero lo que ofrece Manuel aquí y ahora son ginebras de enorme calidad y excelsa preparación; si bien hay multitud de destilados de gran nivel,para los que no sean ginebristas. Centrándonos en la ginebra, probamos varias, todas excepcionales, desde la copa utilizada a los complementos: una Rives Caneco Lujo Especial de triple destilación y aromatizada con 11 plantas , tomada con limón, la impresionante ginebra Miller´s -no se pierdan esta entrada-con calabaza (puede tomarse con melón y manzana, nunca con limón) y una Blackwood selección de 60 grados, muy seca, ésta también con limón; todas se acompañaban de un extracto de ginebra, cocinado para extraer el alcohol y que se servía en la copa con un spray.


Experiencia gastronómica integral, que se convierte en una visita obligada y exige varias horas. No recuerdo haber repetido dos días en un mismo restaurante anteriormente; así fue de buena.
| Print article | This entry was posted by Melvin on 11/07/2008 at 13:35, and is filed under Gastronomía. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |