Hoy me siento un poquito bipolar
“Adulterios” de Woody Allen
Entrando el otro día en una pequeña librería me encontré con este pequeño volumen de Woody Allen, que comprende tres obras de teatro muy breves y titulado “Adulterios: tres comedias de un acto” (Three One-act Plays), publicado por Tusquets.

Realmente puede leerse de un tirón, empujado por los diálogos chispeantes e ingeniosos que son tan propios de Allen. Un fragmento:
PHYLLIS: Así que la verdad sale a la luz. El culto al héroe.
CAROL: Howard, deja de beber. Estás peor que yo.
HOWARD: Yo puedo beber, eres tú quien está haciendo el ridículo… Solía vestirse como tú… ¿Te acuerdas? Incluso querías cortarte el pelo.
PHYLLIS: Esto está poniéndose morboso.
CAROL: Siempre me fascinó la psicología. La estudié como optativa en la facultad.
HOWARD: La asignatura optativa era Historia.
PHYLLIS: Yo creía que era Arte.
CAROL: Mi especialidad es Historia del Arte.
HOWARD: Le encanta decir que no se ha encontrado a sí misma.
PHYLLIS: ¿Has buscado en el terrario, donde los reptiles?
CAROL (explicándose racionalmente): Hubo un tiempo en que me tenías deslumbrada.
HOWARD: Incluso hablaba de hacerse psiquiatra.
PHYLLIS: Afortunadamente, existen leyes que regulan la práctica y no le dan permiso a cualquiera.
HOWARD: Iba a compaginarlo con el yoga, una religión oriental psicoterapéutica. Una forma de terapia oriental, holística, zen, en la que se sueña despierto.
El ritmo de las obritas es trepidantes, unidas por el hilo conductor que son las infidelidades que cometen los personajes; son sujetos que quieren ser trágicos pero siempre, en la pluma de Allen, resultan ser cómicos y dando vueltas sobre sí mismos, al igual que hace su autor. La ambientación de las obras es extremadamente sencilla y no hay gran cantidad de personajes, todos poseídos por los celos, la incomprensión, las crisis de la mediana edad, el egoísmo (encarnado en el miedo a quedarse solo) y, en general, por todas las entrañables virtudes que conforman al hombre moderno. Si tengo que elegir una, me quedo con la segunda obra breve: “Bloqueo de escritor (Old Saybrook)”, por el fantástico personaje inventado que es Hal.
Es una buena lectura, aunque nada impresionante, en la línea de los guiones de las películas de Woody Allen aunque a mí, personalmente, me gustaron bastante más los “Cuentos sin plumas”, también publicados por Tusquets.
| Print article | This entry was posted by Melvin on 03/09/2008 at 01:58, and is filed under Literatura. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |