Aun a riesgo de ser considerado reinicidente, me permito extractar -de nuevo- algunos puntos del post de Enrique Dans sobre la “piratería”, cuya entrada original podéis ver aquí:

Contra la mal llamada “piratería” [...] Segundo, porque no es malo. No es robar. No se puede comparar al robo de propiedad física, es una falacia conceptual que solo los más ignorantes se atreven a mantener. La difusión no perjudica a los artistas cuando se asume que el modelo de cobrar por copia ha desaparecido. No se puede aspirar a cobrar por algo, generar una copia, que ya no cuesta nada. Producir música no es gratis, copiarla sí. Por tanto, hay que generar valor de otra manera. Proteger el negocio de las copias es absurdo.

Tercero, porque generar valor de otra manera no es imposible. Tal vez no requiera las costosas y pesadas estructuras que determinadas empresas mantenían para ello y se vean obligados a aligerarlas, pero no es imposible. Quien genere recursos con la propiedad intelectual de otros debe pagar por ello. En el nuevo entorno existen infinitas maneras de generar valor y de hacer que alguien pague por tu producto, sin extorsionarlo mediante un injusto canon o gravarlo con un impuesto arbitrario. Subvencionar la ineficiencia es absurdo.

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