¡Qué decepción, madre mía! Vaya pestiño de película…

Parece que la industria se empeña en acabar con la ilusión de los espectadores, que se empeñan en apartarnos del cine… Igual soy un poco duro, pero después de las esperanzas puestas en la adaptación del cómic de Alan Moore, “Watchmen”, al cine, la realidad ha sido cruel.

El largometraje es vacuo y pretencioso, extremo en el metraje y hipermusculado en las escenas de acción.

Reconozco que los comentarios previos al estreno eran muy positivos, y es posible que un extracto de la película impacte positivamente, ya que la escena inicial es fantástica como montaje, en efectos, coreografía e incluso fuerza dramática. Esa primera escena hace que te agarres a la butaca, que te relamas pensando lo que viene a continuación. Lo malo es que, a partir de ahí, la ampulosidad y la estética de videoclip es la norma a seguir por Zack Snyder, el director; no le voy a negar al chaval que tiene talento visual, como ya demostró en “300″, otra adaptación de cómic, mas hacer videoclips de casi tres horas es forzar la paciencia del espectador.

El material de partida es inmejorable: la obra original de Moore le da la vuelta de tuerca definitiva al mundo de los superhéroes, los personajes (auténticos antihéroes) son complejos e interesantes, pero en la película estos mismos personajes parecen ridículos.

Podía haber sido un filme legendario, pero es un gran bluff, que coloca a Snyder como otra de las grandes promesas del cine engullidas por una voraz industria, al igual que pasó con Michael Bay y Peter Jackson, excesivamente alabados al comienzo de sus carreras y que han sido incapaces de confirmar en posteriores trabajos.

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