En Londres, en una esquina con Regent Street, a la altura del número 65, se encuentra el “Cocoon”, al que acudimos el sábado por la noche.

Recomendado, al igual que otros sitios de este fin de semana, por los amigos Monthy y Marylebone de Rincones Secretos, el “Cocoon” es un auténtico lounge, en el que se puede cenar y tomar algún cóctel, antes o después de la cena.

La ubicación del local es fantástica, aunque la zona es muy turística y la decoración está bastante conseguida.

Antes de cenar tomamos varios de los cócteles de la amplia carta que tiene el local, que no sólo incluye combinados sino champagnes franceses, a los que son tan aficionados los londinenses. Los cócteles eran originales y muy ricos, aunque la botellería del local no me impresionó mucho. Destaco el “Miller´s bouquet”, con ginebra Martin Miller´s, lima y pétalos de rosa en vaso de martini, un tanto rococó pero con su punto de acidez y refrescante.

La comida es japonesa-fusión-asiática en general o algo así, pero todo está muy bueno: los nigiris y los makis están muy conseguidos y hay especialidades del día que salen a la mesa con rapidez: el de estos día era un nigiri uramaki con gambas y un trocito de waygu encima, una auténtica delicia que repetimos. La ventresca de atún y el fatty tuna, que al parecer son diferentes, eran magníficos, tanto en la calidad de la pieza, como el corte y el tamaño del mismo: auténtica mantequilla; un poquito más flojo el sea bass (o lubina).

Acompañamos con un dim-sum de pato que, aunque correcto, no llegaba al nivel del sushi; tampoco me convenció la tempura de langostinos, con trozos minúsculos empanados.

El vino fue un malbec “Terrazas de los Andes” argentino, con el habitual precio exagerado en esta ciudad pero que gustó bastante. Un vino de las enormes bodegs Chandon en Mendoza, de lo poco accesible y “razonable” que había en la carta, que era bastante extensa en espumosos y en vinos por copa.

El precio… caro, pero estamos en el centro de Londres, donde todo es disparatado, a pesar de la cotización de la libra, que ayuda algo.

El servicio es impecable, rápido, atento y amable. La única pega es que trabajan con turnos y a las dos horas te despachan de la mesa, pero eso ya lo sabíamos. En cualquier caso, luego nos buscaron una mesa en el bar para tomar una copa con tranquilidad.

Un local llamativo y recomendable, ideal para cenar y tomar una copa y con un sushi de alta calidad, a la par que con preparaciones originales, salvo que analicemos la relación calidad-precio, a la que es difícil hacer frente tanto aquí como en otros lugares de esta ciudad.

  • Share/Bookmark