Hoy me siento un poquito bipolar
Restaurante “Pablo Gallego” (La Coruña)
“Pablo Gallego” es otro ejemplo de los restaurantes tradicionales de La Coruña: clásico en su ubicación, en plena Puerta Real; conservador en su cocina de producto y con solera en la familia, ya que pertenece al grupo del “Coral” y del “Finisterrae” (en el Acuario).
Es un lugar que me deja un sabor agridulce, pues la calidad del producto no es discutible, pero la cocina está claramente un punto por debajo de lugares como “El Refugio”, por ejemplo. Y no soy el primero que advierte sobre “las luces y sombras” del lugar.
En nuestra última visita pedimos unas croquetas de percebe que nunca había tomado, plato que, aunque curioso por el regusto del percebe claramente perceptible, no deja ganas de repetir: es un tanto anodino; luego un salpicón de marisco, buscando igualar el estratosférico nivel del de su vecino “La Iebolina” o el del ya mencionado “El Refugio”, mas hay que reconocer que se queda bastante lejos de éstos: el salpicón tiene bastante marisco, en eso no hay queja, pero abusa del vinagre y de la lechuga.

De segundos una brocheta de rape con langostinos y patatas: el rape estaba un poco pasado de cocción y con una salsa demasiado agresiva: un plato equivocado.
Pero luego… luego, ¡Ah señores, la razón por la que vuelvo a “Pablo Gallego”!: la lubina hervida en algas y salsa de erizos. Probar este plato es razón suficiente para ir: es sencillo a la par que complejo; la calidad del lomo de lubina es superior y hervirlo en algas le otorga unos sabores y aromas sutiles; no sé si la hierven o la hacen al vapor y me da igual porque está de muerte. Sé que debería probar alguna otra cosa, pero en la carta la lubina me atrae misteriosamente… Cuidado, porque la foto inferior no le hace justicia.

Acompañamos la comida con un Terras Gauda que nunca defrauda, un valor seguro que realza los valores de la comida.
El servicio es rápido y atento; el propio Pablo Gallego está en la sala vigilando el asunto y eso se nota positivamente; a mí personalmente me transmite la sensación de ser un gran profesional.
Ya digo que las sensaciones que me provoca el lugar son encontradas: no es barato pero la calidad del producto es alta; intentan dar un paso adelante dentro de un entorno y una clientela tradicional, pero eso no les funciona demasiado bien en todos los platos (brocheta de rape). Por otra parte, la selección de pescados y mariscos es muy buena, tienen buenos postres y ¡tienen la lubina hervida en algas con salsa de erizos!. Sé que voy a volver.
| Print article | This entry was posted by Melvin on 05/05/2009 at 11:17, and is filed under Gastronomía. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |

about 1 year ago
Yo era un fijo hace tiempo pero hace años que no voy; en parte, porque apenas variaba la carta y ya lo había probado casi todo.
Estoy de acuerdo en el salpicón de lubrigante, inferior a los que mencionas y al del Río Ulla. Lo que más me gustaba era el pastel de Sanmartiño, la lubina y las cocochas al pil pil. Y recuerdo una carne bastante buena. Aunque lo que de verdad me pirraba era un helado de queso, que espero que mantenga. Pura delicia. Y el aguardiante tostada, que hacía él.
Acabo de leer la ristra de chorradas del post de la Fábrica, ni puto caso.
Saludos
about 1 year ago
Syrah, todo el mundo me habla del salpicón del Río Ulla: tendré que probarlo.
Sobre el post de “A fábrica” he dejado pasar casi todos los comentarios, pues hablan por sí mismos. No sé que les fastidia más a los trolls: si mi opinión sobre el local, la de otros comentarios o que les haya pillado haciendo publicidad sobre el restaurante con nombres distintos.
A mí no me molesta, me hace gracia, pues insultando lo único que consiguen es aumentar la relevancia de la página y del post sobre “A fábrica”, que no creo que fuera su intención… Y los comentarios elogiosos son tan exagerados que se nota que son falsos.
Un saludo,
about 4 months ago
No he podido evitar al encontrarme por casualidad con estos comentarios sobre el Restaurante Pablo Gallego, el dedicar unos segundos de este domingo para romper una lanza a su favor.
Personalamente, me parece uno de los restaurantes más completos de La Coruña, auna, calidad del producto, servicio excelente, cuidado en los detalles, ubicación óptima…en fin, ¿se puede pedir más?, a mi me parece que no.
Todas mis visitas han resultado plenamente satisfactorias, y en modo alguno puedo calificar su carta de monótona o aburrida, pues suele introducir novedades para el deleite de sus clientes y la experimentación profesional, al tiempo que mantiene sus platos de siempre que han logrado fidelizar a un buen número de coruñeses y foraneos, sin olvidar las invitaciones estacionales a platos de temporado, como la caza, jornadas de setas….
En fin, lo dicho, para mi es un profesional que refleja su dedicación en cada uno de sus platos.