Hoy me siento un poquito bipolar
Archive for June, 2009
El salpicón de marisco en La Coruña (y 2)
Jun 30th

En el post del pasado 18 de junio me atreví con un ránking de salpicones de bogavante en la ciudad. Como me advirtieron sabios lectores como Shyrah o Esther, el de “El mesón del Río Ulla” era necesario probarlo. Así que allí fui y, además, repetí en “El Refugio”, cuyo salpicón tenía un tanto olvidado.
Con ese subidón de ácido úrico tan bueno que te da el marisco y el albariño rehago mi ranking, el cual queda así:
1.- La Iebolina: no cambia
2.- A Mundiña: también mantiene el lugar
3.- El Refugio: queda tercero, no por el marisco en sí, que es excepcional y abundante, sino porque utiliza una especie de mayonesa y algo de cebolla que enmascaran algo el sabor: es realmente rico, a mí me encanta, pero se aleja un poco de la simplicidad salpiconesca por la que abogo.
4.- Mesón del Río Ulla: ¿Por qué el cuarto? El salpicón es simple: bogavante, aceite, huevo y tomate: el tomate es sensacional y acompaña muy bien. El marisco es bueno y abundante pero utiliza demasiada pata y no tanta cola; en ese aspecto desmerece a los anteriores pero, por lo demás, perfecto. No defrauda lo más mínimo, es más bien cuestión de gustos: acompaño una foto del homenajeado.
5.- Coral/Pablo Gallego: similares y muy, muy lejos de los cuatro primeros.
En resumen, escojo cuatro lugares fantásticos en los que degustar un salpicón de marisco/bogavante excepcional. A partir de ahí es otro mundo.
P.D. Al final del post me percato de que me falta probar el de “El Manjar” que me recomendó Olga… Si soy capaz de aguantar de nuevo al simpático de Crispi igual vuelvo.
“Cuentos completos” de Philip K. Dick
Jun 23rd

Hace unos años la Editorial Minotauro procedió a publicar en cinco tomos los cuentos completos de Philip K. Dick, el autor de ciencia ficción.
He comenzado por el primer volumen, los primeros cuentos que el californiano consiguió vender y publicar, los cuales son francamente entretenidos. No son muy largos, pues la mayoría fueron publicados en revista del género, y tienen un ritmo rápido, los diálogos son ágiles, al igual que la acción pero, a la vez, inducen a la reflexión. A mí me entusiasma la imaginación de Philip Kindred Dick, me atrapan sus relatos y cuando termino quiero leer más.
Dick es, en opinión de algunos, unos de los grandes maestros del género. Para mí lo es, sin duda. Se convirtió en un autor muy popular a raíz del rodaje de “Blade Runner” en 1982, basada en su novela “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” y una de las grandes películas de la historia del cine. Después de eso, multitud de relatos suyos han sido adaptados también al cine: “Minority Report”, “Desafío Total“, “Paycheck” o la más reciente “Next”.
La que tal vez sea su mejor obra, “Ubik”, no está, que yo sepa, adaptada a la gran pantalla y está publicada en España por “La Factoría de las ideas”. Es cierto que la popularidad de Dick, al menos en España, viene de sus novelas, pero los relatos le permiten al autor una gran libertad, tanto estilística como temática, que aprovecha brillantemente. Estos relatos, muchos de ellos inéditos en España, están al nivel o por encima de sus novelas.
La obra de Dick gira en torno a la percepción que tenemos de la realidad (¿es real el mundo que vivimos?), a la locura o a la guerra, pues era un declarado antimilitarista. Como dice él mismo en sus notas utiliza la ciencia-ficción para crear un escenario en el que desarrolla problemas actuales de la sociedad.
“Weeds”
Jun 19th

A “Weeds” llegué, como a tantas otras series, gracias al blog Espoiler, de Hernán Casciari. La serie la conocía por su emisión en CSD pero nunca le había dado una oportunidad, así que me puse a verla ¡y sorpresa! Sabía que la serie iba a ser buena, pero es que es una obra maestra, de lo mejor que he visto en la televisión, a la altura de “Los Soprano”.
“Weeds” utiliza un formato más corto, de treinta minutos pero con un ritmo trepidante; con temática y escenas para adultos, lo que la hacen propia para su emisión en el cable americano, al igual que pasa con la mencionada obra de “Los Soprano”. Es una serie con ritmo, con diálogos y personajes brillantes, descacharrantes; alterna con brillantez la comedia con el drama, tiene un humor negro y corrosivo.
Los protagonistas: Mary Louise Parker, genial como madre de familia traficante de droga; Elizabeth Perkins como una bruja suburbana y pendenciera, moralista y corrupta -le había perdido la pista a la gran amante de Tom Hanks en la legendaria “Big”-; el gran Kevin Nealon como el alcalde fumeta y degenerado -impagable-… El elenco de personajes es absolutamente fantástico y pocos desmerecen.
Cada temporada mejora pero, eso sí, el final de la tercera campaña parecía definitivo, con una escena con Nancy saliendo de la casa montada en un Segway absolutamente memorable.
La cadena ha seguido apostando por “Weeds” con un cambio de escenario y nuevos personajes. Ahora estoy inmerso en la cuarta temporada y no sé adónde me va a llevar, pero el nivel sigue muy alto.
Les dejo el análisis de Casciari en su blog, con el que no puedo estar más de acuerdo, de la cuarta y de anteriores temporadas.
Nota: Recomendable la versión original, llena de auténtico “spanglish”.
El salpicón de marisco en La Coruña
Jun 18th
El salpicón de marisco, de bogavante-lubrigante, es un plato habitual de las cartas de los restaurantes de comida gallega.

Hay algunos que se basan en en el bogavante o la langosta, con huevo y aceite, otros le añaden vinagre, los hay que lo rellenan con rape para poner menos marisco, a algunos les va la lechuga y a la mayoría lo que les gusta es meterle pimiento y cebolla. Y hay blogeros admirados que lo preparan a su manera.
Aquí va mi ranking de salpicón de marisco en La Coruña:
- La Iebolina: bogavante con huevo y aceite de oliva, nada más. Impresionante la cantidad de la ración, el nivel del marisco, del huevo y de todo. En ocasiones lo llaman salpicón de marisco, en función de mercado: Antonio es así.
- A Mundiña: a pesar de mis reticencias, la calidad del producto manda y aquí bordan el salpicón, con el mismo contenido que el de La Iebolina, está sencillamente espectacular. La foto corresponde al salpicón de este restaurante.
- El Refugio: clásico entre clásicos, el Refugio se cuela en los primeros puestos de cualquier cosa que hagan. Estos tres están muy por encima del resto.
- Pablo Gallego: Aquí el salto de calidad hacia abajo es claro; nada que ver con los anteriores: viene con lechuga y vinagre.
- Coral: en la línea del anterior; tiene bastante marisco pero está muy lejos de los primeros debido a la lechuga (si quiero una ensalada ya la pido yo) y el vinagre. Lo encontré muy similar al del restaurante “primo”.
Sé que seguro me van a recordar el del Mesón del Río Ulla, pero como no lo he probado, a pesar de todas las recomendaciones, pues no puedo hablar. Lo tengo pendiente y lo sé. Ruego me perdonen.
Restaurante “Muíño do Vento” (Fene, La Coruña)
Jun 15th
Un local popular, a pesar de su ubicación escondida -ya que se accede por una pista en el desvío de Magalofes desde la N-651-, debido a la gran calidad de su materia prima en pescados y mariscos, y en cuya oferta destacan especialmente las almejas a la plancha.
Reconocido por blogs como “Pantagruel Supongo” o “Rincones Secretos”.
Es un clásico restaurante gallego de producto: preparaciones sencillas pero piezas de pescado del día de gran calidad y los mejores mariscos. El local es bastante tradicional en su diseño, con vistas a la ría de Ferrol, con un bar y un comedor. Lo que hace especial a este lugar son las almejas: si no son las mejores que se comen en la zona poco le falta. Se preparan a la plancha, con una salsa extremadamente sencilla: aceite, sal y limón y tal vez algo más que se niegan a revelarnos, a pesar de acudir habitualmente durante los últimos veinte años.
Las almejas son sensacionales en el porte, en el punto, en todo: son casi perfectas. Uno, que no es un entusiasta de este molusco, lo come aquí con pasión, una, dos o tres raciones: las que nos pongan.
El marisco en general es bastante bueno -las cigalas son también imprescindibles- pero pocas veces me alejo de las sagradas almejas a la plancha. Recomiendo también la empanada, con masa fina y mucho relleno, que cambia en función del día; en nuestra última visita fue de zamburiñas y estaba espectacular.
De segundo los pescados, todos salvajes: el lenguado es la especialidad de la casa, piezas grandes a la plancha y con poco adorno, que no los necesita; en función del día también hay buenos lomos de lubina (a la espalfa, hervida, etc…), mero o rodaballo.
Una oferta clásica que, adobada con un buen albariño, deja siempre satisfecho al comensal. Evidentemente aquí no hay propuestas innovadoras ni diseño vanguardista en el local: es un fórmula tradicional, bien gestionada, con un servicio atento y profesional que mantiene al “Muíño” como una referencia en la zona. Se recomienda reservar, especialmente los fines de semana.
Restaurante “Ruido en la cocina” (La Coruña)
Jun 9th
Nueva apertura en la ciudad (creo que del año pasado), en plena plaza de María Pita y al lado del pub “Rialto”, ese templo del coruñesismo treintañero que para mí tiene un punto rancio… aunque no estaba hablando de eso.
Llego al restaurante a través del blog “Catalia”, del cual estoy tirando bastante en los últimos días. “Ruido en la cocina” se presenta con una decoración en tonos blancos y grises, clásico y elegante, con un ambiente apacible y cristales con varillas de metal en interior (no sé cómo se llaman) para evitar que se rompan y no sean transparentes (recurso técnico de hace 30 ó 40 años que tiene cierta gracia).
El servicio es escaso (un sólo camarero) para atender las nueve mesas del pequeño local, pero es bastante atento. Entre algunos platos, cuando el local se llenó, tuvimos que esperar bastante.
La carta es variada, con una oferta mayoritariamente italiana, con risottos, pastas, etc… pero también hay carnes, pescados… un poco de todo. Con ese mix de cosas es difícil concretar ante qué estamos.
Compartimos unos entrantes sencillos y luego hubo risottos de funghi y algo de pasta. Nada inolvidable desde luego; la sorpresa es el precio que es muy ajustado (lo que es un gran mérito), más barato que muchos de las cafeterías de la plaza, lo que lo convierte en una opción para los que quieran comer allí, más allá de la Penela (Taberna). Supongo que ese precio contenido y una carta muy facilona hace que esté bastante lleno.
Restaurante “Toyama” (La Coruña)
Jun 8th
Tenía pendiente , después de leer la entrada que le dedicaban en Catalia y algunos comentarios en este mismo blog, visitar el “Toyama”, en la Avenida General Sanjurjo.
El local era ocupado antes, según me dicen, por una parrillada argentina, y no se han molestado en darle un aire nuevo: es bastante anodino pero eso ya lo sabíamos. Veníamos a disfrutar de un buen sushi, que era lo que nos habían contado. El local no compite, ni en tamaño ni en decoración con el “Shouri” del Centro de Ocio, mucho más ambicioso en su planteamiento.
Al entrar llama la atención que el expositor refrigerado en la barra, que suele tener las piezas de sushi, estaba vacío.
Centrándonos en la comida decir que hubo grandes contrastes: los nigiris de salmón fueron piezas y cortes de buena calidad, lo que hizo anticipar que sí, que probablemente estábamos antes el mejor sushi de La Coruña. Sin embargo, los de atún fueron peores, fríos y mucho más finos los cortes de pescado. Esperamos con interés los nigiris de pez mantequilla, uno de mis favoritos, sólo para encontrarnos con que venía prácticamente congelado: es posible que lo pida poca gente y lo intentasen descongelar en el momento, lo cual no es admisible. Luego nos atrevimos con unos nigiris más exóticos de huevas de salmón y de pez volador que no me entusiasmaron. Por último un “Rollo California Uramaki”, contundente y sabroso: el ideal para aquellos que les gusta lo japonés… pero poco.

También probamos la tempura de langostinos, demasiado cargada de rebozado pero con langostinos de nivel: correcto debido al exceso de fritanga, la tempura debe ser suave y ligera, que no le quite protagonismo al langostino o a las verduras.
Por otro lado, la oferta es amplia, en la línea de los restaurantes asiáticos de la ciudad: oferta china y japonesa combinada en una carta muy amplia. No es un restaurante estrictamente japonés.
El servicios escaso pero atento. ¿Qué decir? Una sensación agridulce: algunas cosas muy buenas y otras muy flojas. Seguimos esperando un buen restaurante japonés, que se atreva a una carta más radical, alejada de fideos fritos y con pescados crudos variados. A pesar de todo, al “Toyama” se le puede dar una oportunidad.
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