
En el post del pasado 18 de junio me atreví con un ránking de salpicones de bogavante en la ciudad. Como me advirtieron sabios lectores como Shyrah o Esther, el de “El mesón del Río Ulla” era necesario probarlo. Así que allí fui y, además, repetí en “El Refugio”, cuyo salpicón tenía un tanto olvidado.
Con ese subidón de ácido úrico tan bueno que te da el marisco y el albariño rehago mi ranking, el cual queda así:
1.- La Iebolina: no cambia
2.- A Mundiña: también mantiene el lugar
3.- El Refugio: queda tercero, no por el marisco en sí, que es excepcional y abundante, sino porque utiliza una especie de mayonesa y algo de cebolla que enmascaran algo el sabor: es realmente rico, a mí me encanta, pero se aleja un poco de la simplicidad salpiconesca por la que abogo.
4.- Mesón del Río Ulla: ¿Por qué el cuarto? El salpicón es simple: bogavante, aceite, huevo y tomate: el tomate es sensacional y acompaña muy bien. El marisco es bueno y abundante pero utiliza demasiada pata y no tanta cola; en ese aspecto desmerece a los anteriores pero, por lo demás, perfecto. No defrauda lo más mínimo, es más bien cuestión de gustos: acompaño una foto del homenajeado.
5.- Coral/Pablo Gallego: similares y muy, muy lejos de los cuatro primeros.
En resumen, escojo cuatro lugares fantásticos en los que degustar un salpicón de marisco/bogavante excepcional. A partir de ahí es otro mundo.
P.D. Al final del post me percato de que me falta probar el de “El Manjar” que me recomendó Olga… Si soy capaz de aguantar de nuevo al simpático de Crispi igual vuelvo.

Sabio? Yo, como Sócrates, solo sé que no sé nada.
Bromas aparte, me alegro que te haya gustado. En cuanto al tema de la pata no lo había apreciado, pero tampoco soy un experto en salpicón. A mí, lo que realmente me apasionan, son los callos. Ahí no paso ni una, puedo ser el crítico + insoportable que exista (debe ser porque los que hago yo son los mejores).
Tema Manjar: te cuento lo que nos pasó a mi hermano y a mí hace unos años y que es el motivo por el que nunca volveré.
Además del ambiente rancio que aprecié (y que no se me enfade nadie), mi hermano pidió de entrante una ensalada de bogavante para los dos. En la carta venía sin precio, con el famoso precio según mercado (error nuestro no asegurarnos).
Lo que nos sirvieron fue un bogavante entero, cocido y fileteado, con aceite y tomate de acompañamiento. El plato estaba cojonudo, claro, pero nos clavaron 84 euros por él.
Mi hermano me invitaba por una buena noticia en su trabajo y la verdad es que se le chafó un poco la cena. Yo todavía estudiaba y no pude ayudarle a pagar.
A mí me pareció un engaño y así se lo dije al tal Crispi, que la verdad no sabía donde meterse. Joven, sí, pero no idiota.
Así que si vas a pedir algo parecido asegúrate antes del precio.
Saludos
Pues Shyrah, una pregunta:
¿Dónde se comen ahora los mejores callos en Coruña?
Interesante anécdota la que cuentas. El tema del Manjar es siempre motivo de controversia blogueril: nadie parece dudar de la calidad de la materia prima, pero sí de los manejos y actitud de Crispi… En fin, él verá; en nuestra mano está dejar de ir. Lo cierto es que cuanfo he ido está casi vacío, mientras que locales como “A Mundiña” están casi llenos un martes noche… Por algo será.
El dueño de “El mesón del río Ulla” también es sobradete, pero se hace más simpático… y te da las cigalas a la plancha si quieres.
Un saludo.
En esto de los callos también hay mucho académico. Para mi gusto La Penela sirve actualmente los mejores de la ciudad. Los morros y la pata (flojos en la mayoría) son pura gelatina y la salsa, del grosor que a mí me gusta. Además no se hacen pesados. Eso sí, un poco más de carne, algo menos de garbanzos y serían perfectos.
Muy buenos también los de Abuin, algo más fuertes; el problema es que los tiene pocas veces.
En plan tapeo me quedo con los de O Bo, algo más bastos y con un toque de comino que los hace un poco potentes para algunos, pero no para mí. Algo irregulares según los días.
Tampoco desmerecen los de La Dehesa, en la Plaza de San Pablo. Ojo a este sitio para los que lo conozcan, porque se come de maravilla y a un precio inmejorable.
Fuera de la ciudad, me quedo sin duda con los de Casa Miraz, en Teixeiro.
Saludos
Jacinto, el del Río Ulla, tiene tanto o más peligro. Lo que pasa es que si lo atas en corto lo capta a la primera.
Yo, como vivo a escasos 100 metros y me cruzo con él o con su cocinero casi a diario, estoy más a salvo. Pero sin duda se hace simpático aunque conozco a gente que lo tiene tachado por diversas “actuaciones estelares”.
Hola Melvin , Syrah, os dejo links de controversia con el Río Ulla, la verdad es que era un fijo una vez al año , solo que en éste nos fuimos a El Retiro da Costiña…. pero llevamos yendo varios.
La primera :
http://catalia.blogspot.com/2008/02/restaurante-rio-ulla.html
y la segunda :
http://catalia.blogspot.com/2008/06/ro-ulla-revisited-vuestra-opinin.html
Gracias por vuestros comentarios. Un saludo
Shyrah,
Me anoto tus recomendaciones de callos; en “la Penela” estuve el viernes pasado, pero nunca he probado los callos allí. Los tendré en cuenta, igual que los de “La Dehesa”.
A mí Jacinto, cuando he ido, me ha tratado bien, a pesar de mi pinta de turista…
Un saludo.
Dani,
Gracias por los links: no puedo estar más que de acuerdo con lo que decís en vuestro post… aunque lo de la ropa de marca y el acento gallego no deje de parecer un tanto surrealista(y eso que creo que es totalmente cierto).
¡Hay que ver cómo sufres por informarnos a los demás, Melvin!
Jajajaja… El mismo Jacinto nos contó en una ocasión: ” A mi me llaman el atracador de medianoche… Iba a estar yo aquí si fuera eso cierto!! ”
Es un figura…
Manoel, sí que sufro sí… Sobre todo cuando voy al Alborada y me encuentro con que tienen también salpicón de lubrigante y descubro que tengo que volver a empezar…
Esther, de acuerdo contigo: es un figura y le gusta serlo.
Saludos.
yo, que soy uno de esos rancios que puedes haber visto en el Manjar, tengo que decir que su salpicón de lubrigante es excepcional. Por cierto, lamento lo que le ha sucedido a syrah: pero si en la carta el salpicón no fija el precio, no preguntas a cuanto está ni le limitas el tamaño del bicho, Crispi te la puede liar…
Por cierto, melvin, no te preocupes porque hayas visto en la carta de Alborada que han incluìdo salpicón: no desplazará a ninguno de tu ranking. Aunque yo cada vez soy más fan de este restaurante, el salpicón que preparan no está a la altura, lamentablemente
Carpio, en el Alborada lo que probé fue la tosta con Salpicón y estaba bastante conseguida aunque no se adapta a un salpicón tradicional.
Lo de El Manjar es una cuestión de sentido común: no debe ser el comensal el que fije el tamaño del bogavante ni el precio debe multiplicar el de otros platos de la carta. En cualquier caso parece necesario probar su salpicón.
Y no todos los clientes de El Manjar son rancios… Es, en general, una percepción sobre el ambiente y no, evidentemente, un juicio personal de los comensales (entre los que me incluyo).
Un saludo,
En tema callos la verdad es que me tocais la fibra sensible, y uno que no es de hierro tiene que aportar su granito de arena.
Yo personalmente me quedo con los de Casa Bibiana en Celas de Peiro. Eso si con el botecito de picante al lado para darle un poco mas de alegría. Espectaculares.
Melvin, si te parece podemos hacer también ranking callos, que es un buen contrapunto al ranking salpicón…
En callos ando un poco perdido pero me apunto el desafío.
Un saludo.
Vale, no es en Coruña, pero yo no estaría tranquilo hasta probar el salpicón de bogavante (y todo lo demás) de Casa Pena en Moeche. El de la Iebolina no lo probé pero al del Mundiña (muy bueno) lo deja en un lugar ridículo. El truqui, aparte del bogavante, está en la salsa ligada con yema de huevo. En fin, a coger el coche y probar.
yo tambien me quedo con los callos de bibiana en celas de Peiro
[...] en la carta, y de calidad excepcional; siempre le he encontrado un toque curioso de sabor comparándolo con mis favoritos y creo que se debe a que el cocinero utiliza salsa de soja que, aunque me gusta, reduce la [...]
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