Hoy me siento un poquito bipolar
Archive for August, 2009
Restaurante “Gaioso” (La Coruña)
Aug 27th
En la Puerta de Aires, en plena Ciudad Vieja, está el Restaurante Gaioso.
Ya había acudido en varias ocasiones, tanto al restaurante como a la taberna del mismo nombre en la Plaza de España. A la taberna hace años que no voy, pues el servicio siempre fue extremadamente lento; por contra el restaurante siempre me ha dejado una grata impresión. Es un sitio que se sitúa a medio camino entre la cocina de autor y la cocina de producto.
El Gaioso es un local tranquilo y con una decoración muy acertada, algo minimalista pero con toques de elementos naturales como la madera y la piedra que aportan calidez al conjunto. La iluminación delicada también ayuda a que el pequeño espacio gane en encanto. Es un restaurante pequeño que no debe tener más de 8 mesas, por lo que es aconsejable reservar: si bien en esta última visita había alguna mesa libre por las noches suele estar lleno.
El último día compartimos un par de entrantes para la mesa: unas zamburiñas gratinadas con una musielina de cebollas y unos raviolis frescos rellenos de nuez y ricota con Roncal azul y con parmesano de Arzúa. Un punto destacable y agradable es que permiten pedir medias raciones, a un precio muy contenido.
Las zamburiñas estaban realmente conseguidas: no hablamos de piezas como las de la Iebolina; aquí la salsa enmascara parte del encanto del marisco, pero es un plato muy sabroso. Notable.
Los raviolis eran un plato contundente; no sé si la pasta la hacen ellos o la compran (supongo que lo segundo) pero el conjunto de salsas y el parmesano de Arzúa (sí, es lo que pone en la Carta) es un tanto falto de finura aunque rico. No hay queja pero no pasará a la historia.
Para los segundos nos inclinamos por un Sanmartiño y un solomillo. El Sanmartiño (pescado blanco muy utilizado por los cocineros por su neutralidad y consistencia) estaba fuera de carta, y venía acompañado por un ravioli de pulpo (más bien tiras de pulpo que formaban una bolsa rellena de txangurro. El pescado tenía buen porte y la pieza estaba bien cocinada, pero la mezcla de sabores no aportabada nada; el pulpo con el txangurro era demasiado pesado y no ligaba con el pescado. Un plato un tanto desafortunado.
El otro plato fue un solomillo, tambien fuera de carta, con patatas panaderas y pimento. Un plato clásico pero que, en opinión del comensal, era uno de los mejores solomillos que había comido en la ciudad: una afirmación atrevida, sin duda.
No fue ésta la más satisfactoria de mis visitas, pero el Gaioso bien merece una nueva inspección; la voluntad de soprender por parte de los hermanos Gaioso es digna de elogio, así como el buen gusto que desprende el local que, si bien no tiene un equipo en sala de alto nivel, tampoco tiene precios abusivos: es un concepto que está orientado por y para gente joven, con ganas de huir de los habituales Casa Pardo, Playa Club y demás, o así lo entiendo yo, que me embalo y no sé adónde voy a parar. De todas formas, después de bastante tiempo sin dejarme caer por aquí, creía que el local habría dado un salto de calidad hacia adelante, pero me temo que no ha sido así. En cualquier caso, un sitio apreciable y que no defrauda.
Es una carencia importante del comentario el no haber podido disfrutar de su carta de vinos, pues ya dijo Arguiñano que dónde se ha visto comer sin pan ni vino.
Leonard Cohen en Vigo
Aug 18th

La semana pasada tuve la oportunidad -gracias a las buenas artes del señor Izarra- de disfrutar del concierto de Leonard Cohen en Vigo, en su, posiblemente , última gira.
Es difícil separar, en casos como éste, la calidad del concierto de su emotividad. Cohen es un genio, uno de los más grandes cantautores del siglo XX, cantante y compositor, poeta y novelista. Con casi 75 años vuelve a echarse a la carretera debido a sus ya conocidas dificultades financieras; aunque sea de mal gusto, le agradezco a su asistente que lo desplumara y nos permitiera gozar con una última gira.
Este tour, que arrancó en Londres el año pasado, parte de una escenografía sencilla y austera -muy lejos del espectáculo artificioso de Madonna en Madrid el mes pasado- y un conjunto de músicos de primerísimo nivel: la banda reinterpreta los temas clásicos del canadiense con extrema brillantez, dándoles un aire nuevo y moderno, tanto que algunos se preguntaron por qué no sacar un nuevo disco con estas versiones en estudio.
El concierto fue vibrante y el lugar escogido para el mismo -el parque de Castrelos- muy adecuado; la noche tenía una temperatura ideal y, desde su puntual comienzo, se vio que el señor Cohen venía con ganas de darlo todo. Para mí, el momento álgido de la noche fue la interpretación de “In my secret life”, una de mis favoritas; sólo eché de menos que cantara “Lover lover lover” o “The guests” pero no se puede tener todo.
El repertorio de canciones fue el habitual de la gira, al igual que los 5 ó 6 bises que se marcó, y supongo que los comentarios de gratitud hacia el público también fueron los mismos que en otros conciertos pero, al contrario que otros artistas, Cohen transmite sinceridad en lo que dice. Me pareció particularmente emotico el hecho de arrodillarse al final del espectáculo para agradecer al público -el cual estaba entregado desde el principio- su asistencia.
No creo que volvamos a verlo por España de gira pero éste es uno de los mejores recuerdos que me puedo llevar.
Memorables las intervenciones de Sharon Robinson, coautora del impresionante regreso del canadiense “Ten New Songs”, de las Webb Sisters y de gran un descubrimiento para mí: Dino Soldo, que interpretaba múltiples instrumentos de viento, así como teclados, con una suficiencia insultante. Impresionante banda la que acompaña al veterano cantautor.

“Un trago antes de la guerra” de Dennis Lehane
Aug 13th
Dennis Lehane es un autor de novelas policiacas, conocido principalmente porque Clint Eastwood llevó al cine con gran éxito su novela “Mystic River”. Eastwood ha adaptado novelas de autores con grandes ventas en el género, como hizo con Baldacci en “Poder Absoluto” o con “Deuda de Sangre” del exitoso Michael Connelly, consiguiendo estimables largometrajes.

Lehane es el autor de muchas novelas, de las que conozco en España “Shutter Island” (de próxima adaptación al cine por el genial Scorsese acompañado de su último fetiche: el sólido Leo DiCaprio) y “Un trago antes de la guerra”, de reciente publicación por RBA. Esta última me la merendado en pocos días y, aunque no es tan brillante como “Shutter Island”, es bastante divertida, lo que no es poco.
“Un trago antes de la guerra” es la primera novela publicada por Lehane, y se nota. Los personajes no dejan de estar un poco acartonados y hay algunos diálogos un poco forzados; además algunos elementos de la trama no acaban de ser fluidos. Sin embargo, se aprecian las virtudes que el autor desarrolla en “Shutter Island”, una de sus obras más recientes: el veloz ritmo narrativo y unos diálogos ágiles y continuos que amenizan la narración. Se ven apuntes de sus preocupaciones sociales y un interesante fresco de la ciudad de Boston, en la que se desarrolla también “Mystic River”.
Es un trabajo que, a pesar de la deficiente edición de RBA (en los dos últimos libros que he leído de esta editorial hay algunas faltas de ortografía que claman al cielo), merece una letura para los aficionados al género negro. Es una manera de descubrir a un Lehane joven que, aunque parece imitar a Raymond Chandler, demuestra un dominio del ritmo narrativo envidiable, con un estilo muy cinematográfico. No es, desde luego, una obra maestra, pero es un buen entretenimiento y tiene buenos momentos.
El “steak tartar” en La Coruña
Aug 11th
Vamos con una clasificación que tenía pendiente, la de los mejores “steak tartar” de la ciudad, después de varias semanas de injustificable inactividad blogueril, que no gastronómica.
La carne debe haber sido picada o cortada inmediatamente antes de la preparación, para reducir la oxidación intensa a la que es sometida; la carne debe ser solomillo de la mejor calidad -aquí no caben los cuartos delanteros de hamburguesería bien quemados-. Exige, por lo tanto, una gran confianza en la salubridad del local. Creo que todas las opciones que propongo lo cumplen sobradamente.
El “steak tartar” es uno de mis platos favoritos, pues permite apreciar la calidad de la carne utilizada, sin trucos al fogón; a pesar de ser carne cruda sienta de maravilla, no tiene una digestión pesada e incluso se presume más sana por estar cruda. ¿Es así? Ni idea, pero está de miedo. Aquí una receta.
- En el primer lugar no tengo dudas: “El Refugio”. Indiscutible. Lo preparan como es debido: a la vista. El único restaurante en la ciudad que trae el plato con la carne y un huevo, todo crudo, de la cocina; en un carrito lo preparan, lo adoban y mezclan todo. La carne parece mantequilla, una auténtica delicia preparada por uno de los equipos de sala más profesionales de la zona. No sé si sigue en carta pero yo lo pido casi siempre.
- “Carbonada”: Tengo pendiente hacer un post sobre este restaurante, especialista en platos de carne de vacuno y su steak es de los clásicos. Como elemento negativo decir que lo traen preparado, lo que le quita algo de encanto al asunto pero -salvo el mencionado caso de “El Refugio”- todos lo hacen así. Muy, muy bueno.
- “El Asador de Roberto”, (aparentemente sin web propia): Sólo he podido ir una vez al asador que se levanta en el antiguo local de “La Paella de Roberto” en Montrove pero el plato estaba muy conseguido. Tal vez demasiado adobado pero sabroso. No sé si está en carta pero a nosotros nos lo prepararon. Aunque el resto de las carnes de esa primera visita no me emocionaron le pongo una buena nota en mi recuerdo al mencionado plato. Dejo aquí la crítica de los amigos de Catalia.
- “Alborada”: Es, según tengo entendido, un plato con el que los cocineros Álvaro Gantes e Iria Espinosa ganaron el Campeonato Gallego de Cocineros Profesionales. Lo he pedido en varias ocasiones y, aunque correcto, está lejos del primer clasificado en este mi ránking. No es que le falte nada pero la carne no tiene la textura final que consiguen “El Refugio” o incluso “La Carbonada”. Más recomendable en este restaurante es el entrecotte de buey, casi me atrevo a decir que el mejor de la ciudad.
- “Coral”: Como bien saben los que siguen este blog, no entra este local dentro de mis favoritos. Lo encuentro pasado de moda, escasamente innovador y con un producto que, aunque de calidad, no emociona nada. Lo mismo me pasa con su steak, está bien: la carne es buena, el servicio es profesional pero no me dice nada. Para hacerse una idea diré que, en una de mis últimas visitas me lancé a un entrecotte de “Aberdeen Angus”; la carne era de un nivel altísimo, tierna y sabrosa… pero ligeramente cocida.
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