Dennis Lehane es un autor de novelas policiacas, conocido principalmente porque Clint Eastwood llevó al cine  con gran éxito su novela “Mystic River”. Eastwood ha adaptado novelas de autores con grandes ventas en el género, como hizo con Baldacci en “Poder Absoluto” o con “Deuda de Sangre” del exitoso Michael Connelly, consiguiendo estimables largometrajes.

Lehane es el autor de muchas novelas, de las que conozco en España “Shutter Island” (de próxima adaptación al cine por el genial Scorsese acompañado de su último fetiche: el sólido Leo DiCaprio) y “Un trago antes de la guerra”, de reciente publicación por RBA. Esta última me la merendado en pocos días y, aunque no es tan brillante como “Shutter Island”, es bastante divertida, lo que no es poco.

“Un trago antes de la guerra” es la primera novela publicada por Lehane, y  se nota. Los personajes no dejan de estar un poco acartonados y hay algunos diálogos un poco forzados; además algunos elementos de la trama no acaban de ser fluidos. Sin embargo, se aprecian las virtudes que el autor desarrolla en “Shutter Island”, una de sus obras más recientes: el veloz ritmo narrativo y unos diálogos ágiles y continuos que amenizan la narración. Se ven apuntes de sus preocupaciones sociales y un interesante fresco de la ciudad de Boston, en la que se desarrolla también “Mystic River”.

Es un trabajo que, a pesar de la deficiente edición de RBA (en los dos últimos libros que he leído de esta editorial hay algunas faltas de ortografía que claman al cielo), merece una letura para los aficionados al género negro. Es una manera de descubrir a un Lehane joven que, aunque parece imitar a Raymond Chandler, demuestra un dominio del ritmo narrativo envidiable, con un estilo muy cinematográfico. No es, desde luego, una obra maestra, pero es un buen entretenimiento y tiene buenos momentos.

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