Hoy me siento un poquito bipolar
Restaurante “Sergi Arola Gastro” (Madrid)
Vuelvo a la actividad después de un par de meses semi-ausente.
Tenía que pasar unos días en Madrid y busqué reservar en “Sergi Arola Gastro”, casi esperando que me dijeran que no, como ya me había pasado en “DiverXo” un rato antes, pero sorprendentemente el viernes quedaba una mesa para dos en el de Arola. No lo dudé.
Tenía ganas de probar el nuevo local del cocinero catalán; hace ya bastantes años disfruté de su buen hacer en “La Broche”, también en Madrid. El “Gastro” es un local estrecho en la calle Zurbano, muy cerca del hotel “Santo Mauro”, con las mesas muy muy juntas, como corresponde a un restaurante de éxito en la capital; desgraciadamente parece que tener que escuchar la conversación de los vecinos está plenamente aceptado por la clientela.
Arola ofrece una carta breve pero que varía todos los meses; como era un poco tarde nos fuimos al menú básico, que consta de tres entrantes, carne, pescado y un postre. El contenido fue el siguiente:
- Snacks: entretenimiento con aceitunas, buñuelos, patatas y unos fritos. Una divertida variación sobre lo habitual pero nada más.
- Solomillo con un semi-frío de queso azul y teja de patata “rate”: el aperitivo de la casa; muy buena preparación para un conjunto de sabores muy efectivos pero que no sorprenden.
- “Bocata” de calamares fritos con mahonesa y limón, que fue el primer entrante, es una reinterpretación de un clásico popular madrileño, en miniatura y simpático, pero que sabe a poco.
- Las ostras en mouse, con velo perlado, algas frescas y burbujas de champagne, el segundo entrante: plato técnica y visualmente muy conseguido, imitando el aspecto de una ostra perla, pero no puedo hablar de su sabor porque las ostras y yo no somos compatibles.
- El último de los entrantes fueron los “boletus edulis” servidos con patata suflé, yema aliñada de huevo y nougat de piñones. Aquí hay un salto hacia adelante, no son sabores sorprendentes pero el conjunto es absolutamente superior.


- Luego llegaron los platos principales, el primero de los cuales fue un pescado: la lubina salvaje, con croqueta de bearnesa, coles de Bruselas, salsifí y manteca de chantarellas. El lomo de lubina estaba untado con la mantequilla, dándole una gran cremosidad -pero sin pasarse-; para mí fue la mejor combinación de la noche: perfecto el punto, por supuesto, y un giro muy acertado a la lubina clásica. Me sobraron las coles de Bruselas -ese retorno a la comida de posguerra- a pesar de que se podían comer. La camarera se me puso un tanto nerviosa cuando le pregunté, bromeando, si la lubina no sería de piscifactoría (se lo toman todo demasiado en serio). Evidentemente no lo era.
- Como conclusión salió a la mesa la Paloma torcaz rellena, con endivias y manzanas silvestres, con su paté. No fue un gran final: la paloma no tiene un sabor muy fino, era demasiado contundente y no me aportó demasiado.
- De postre el “banana split”, que eran buñuelos de plátano, gelatina de fresa, aire de vainilla, helado de nata y chocolate: un nombre muy largo para un postre que, a pesar de lo que pueda parecer, no era demasiado extremo. Sabores atractivos y no excesivamente complicados.


Acompañamos los aperitivos con un par de copas de champagne que nos recomendó el sumiller y la cena con un Santa Rosa de Enrique Mendoza lo que, en mi modesta opinión, fue una buena elección. Vino de Alicante pero más serio y complejo que otros de la zona, debido a que el protagonismo es aquí para el “cabernet sauvignon” y no para la habitual Monastrell o la Bobal.
¿Conclusión? Una gran comida con un precio disparatado. Me quedó mejor sensación hace unos años en “La Broche”: quizá porque era más joven y más impresionable. Mucha, mucha calidad en los fogones, en la presentación, en todo. Sin embargo me llevo el convencimiento, que ya he tenido en otros locales de la ciudad, de que el precio no se corresponde a la calidad de la experiencia total.
| Print article | This entry was posted by Melvin on 04/11/2009 at 14:24, and is filed under Gastronomía. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |
about 8 months ago
Para juzgar apropiadamente la frase “Una gran comida con un precio disparatado” deberías indicar que (al menos según la web) el menú básico cuesta 105 euros, bebidas aparte.
about 8 months ago
No he estado en Gastro pero la historia se repite. Por lo que puedo oir: Un marketing bien entendido es suficiente para justificar unos precios altos. ¿Será verdad? ¿pasará lo mismo en otros locales de nombre como el Celler de Can Roca o el Mugaritz?
Melvin el artículo como siempre. Superior.
about 8 months ago
Miguel, tienes toda la razón, lo que pasa es que en general soy un poco reacio a decir lo que cuesta la comida. La verdad es que en ésta el menú se iba a 115 € por persona, más vino y demás: la cuenta superó los 180 € por barba. Eso lo encuentro muy caro.
Dante, gracias por tu comentario, pero no quiero decir aquí que Arola sea un producto de márketing (aunque algunos lo acusen de ser muy mediático): la comida es de gran calidad y la idsfruté mucho pero esperaba algo más por ese precio (o igual es que me falta sensibilidad).
Un saludo,
about 8 months ago
Amigo Melvin
No nos falta sensibilidad. Lo que nos falta es cartera para pagar esos precios. Por 180 eurazos yo me echo la siesta allí mismo y que me despierte Arola. Muy muy caro.
Cuando puedas pásate por Casa de comestibles, en la calle San José, y dime que te parece. Un sitio nuevo que apunta buenas maneras.
Saludos
about 8 months ago
Syrah sí, de acuerdo contigo.
Tendré en cuenta la “Casa de Comestibles”, a ver qué tal…
Un saludo,
about 8 months ago
Hola Melvin,
Como nos cuidamos ¿eh? la verdad es que me acabas de desmontar un poco el mito, pues te garantizo que por la mitad de precio se puede comer en Madrid al mismo nivel (y con mesas más separadas).
Por cierto, ¿Hiciste alguna de las visitas que te recomendé?
Saludos,
Mariano
about 8 months ago
Mariano,
No intentaba desmontar un mito: a mí la comida me encantó, es el precio el que me descoloca un tanto (en relación con la experiencia gastronómica).
De las visitas propuestas lo intenté en Diverxo (nada) y lo conseguí en Arola. Luego, entre compromisos y demás, no pude ver más sitios; de la Fisna estuve bicheando la web y prometía bastante. Para tocar el Vianda tengo que volver en coche, que no fue el caso.
En cualquier caso, los guardo para próximas visitas. Y gracias de nuevo.
Saludos,
about 6 months ago
Melvin, acabo de ver este artículo y me ha encantado…no sé cómo se me había escapado. Tengo pendiente cenar en el Gastro por lo que poco puedo opinar pero está claro que es uno de los grandes de Madrid sea o no mediático.
Lo que sí te recomiendo es tu próxima visita es que vayas a ver a Diego, que es el Barman que hasta hace poco ha llevado el bar de piso inferior del restaurante. Ahora han abierto (o van a abrir en los próximos días) un nuevo local en la calle Bárbara de Braganza que se va a llamar “De Cabrera” en honor al apellido de Diego. No sé qué tal estará el local pero a él tienes que conocerle cuanto antes….y luego nos cuentas…
Saludos!
about 6 months ago
Gracias Monthy, lo tengo en cuenta para mi próxima visita.