He estado unos días en Oporto y, falto de referencias gastronómicas, me dejé guiar por la Guía Michelín del 2007.

En Oporto no aparecía ningún local con Estrella, pero sí uno recomendado como agradable: el  “Churrrascao do Mar”, muy cerca del hotel en el que nos alojábamos. La descripción prometía así que allá nos fuimos.

Nos encontramos con un local viejísimo, una especie de casa encantada con diferentes comedores, camareros viejos que arrastraban carritos con las comidas… casi esperabas ver una niña rubia al final del pasillo o algo así: de película de terror.

Pero me dije: seguro que la camida está buena… Pues no. La carta-menú en 4 idiomas ya hacía sospechar una especie de “tourist trap” pero es que los platos…

  • Espárragos con salsa brasileña: espárragos enanos sumergidos en una especie de mayonesa con hierbas, para echarse a llorar.
  • Bistec con queso: cocido más que a la plancha.
  • Mero a la plancha: demasiado hecho, acompañado con verduras y patata cocida

Servicio lento y malo.

Más allá de la comida me hace dudar sobre la fiabilidad de una guía como la Michelí. Vale que era la de 2007 pero es que este sitio mantiene el diseño y el estilo de 1907: no creo que haya cambiado mucho. ¿Van los inspectores de las guías a los lugares que recomiendan? En Oporto, de otras visitas, recuerdo algún restaurante apreciable.

Un desastre. Lo malo es que no son los únicos que lo dicen. Me suena a broma pero es así.

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