Hoy me siento un poquito bipolar
Restaurante “Casa de comestibles” (La Coruña)
Tenía pendiente pasar por este local de reciente apertura y, aprovechando estos días navideños de semitrabajo, me dejé caer por ahí. “Casa de Comestibles” es un pequeñísimo restaurante (4-5 mesas) que se encuentra muy cerca de la plaza de España, en la calle San José.

El local es agradable, con un diseño que parece imitar un salón de té inglés, con iluminación y colores suaves y en el que afortunadamente no se puede fumar. La carta se veía interesante, con los postres colocados en primer lugar de la misma, lo que llevaba a suponer que no era algo que uno debiera saltarse: se veía la propuesta no muy amplia, pero imagino -por lo que comentan en su blog-, que la rotación de platos será alta. En la mesa colocan, mientras se espera, una mantequilla (de pimentón en nuestro caso) al parecer elaborada por ellos mismos y que tiene su punto.
El problema que nos encontramos fue la atención de la camarera-jefe de sala, me explico: a todos los comensales nos dejó una sensación extraña, fue incapaz de recomendarnos nada porque todo estaba muy bueno, no ayudaba nada en la elección del vino y sus respuestas (rozando la displicencia) le quitaban a uno las ganas de preguntar más. Alguien que está en la sala debe orientar y ayudar a los clientes, cosa que aquí no ocurre.
Por otra parte, algunos detalles están cuidados (cubiertos, platos) y otros, como las copas de vino (que son las mismas que las del agua) hacen que se pierdan las ganas de repetir. Por otra parte, la única cerveza que ofrecen es Estrella Galicia de lata, lo que encuentro inaudito.
De entrantes compartimos unas zamburiñas y unos buñuelos de bacalao desmigado; las zamburiñas destacaron pues tenían un toque de aceite (con pimentón me pareció) ligero y original, pero que venían con algo de arena, lo que era una pena: bastante aceptables y una ración razonable, pero lejos de las que preparan en “La Iebolina”, por ejemplo. Por otra parte los buñuelos de bacalao, que parecían más bien enormes croquetas, estaban también bastante conseguidas.
En los segundos llegamos a las palabras mayores: atún, lubina con aceite de remolacha y steak tartar. Los pescados, de impresión, de las mejores piezas que he visto últimamente; el atún, que venía acompañado de tirabeques, estaba en su punto, rojo por dentro y jugoso, con un grosor estimable y la lubina era una cola sensacional, con el aceite de remolacha que le da un punto dulce que, aunque creo que no aporta demasiado, tampoco desentona. Muy buen producto.
El steak tartar venía con foie, lo que resultaba un tanto excesivo y pesado, pero era más que aceptable.
Los postres también muy destacables: brioche de plátano con helado de cascarilla, más que recomendable, y natillas con castañas, también de calidad.
Sensaciones encontradas al salir de allí. No es un lugar barato -la calidad del producto se paga-, la cocina, sin innovaciones estridentes, es más que notable, los platos salen a un ritmo adecuado a la mesa y, sin embargo… los detalles. Dios está en los detalles, y son éstos los que convierten una buena cena en una experiencia imborrable, y aquí los detalles no se cuidan:no sólo el tema de las copas (¡qué poco cuesta poner una buena copa de vino!) o las cervezas, es la sensación de que la persona que te atiende te está haciendo un favor, que la petición de consejo o las simples preguntas molestan… Es una pena, al menos desde mi punto de vista, que una buena cocina y un gran producto no vayan acompañados de un servicio a la altura.
En relación a lo anterior, hace unos días volví al Alborada, después de unos meses, y la gestión de la sala que tienen allí es una de las cosas que anima a repetir. En cualquier caso, “Casa de comestibles” es un sitio joven y siempre hay errores, cuestiones a mejorar: lo que diferencia a los buenos restauradores es la voluntad de corregir los problemas.
| Print article | This entry was posted by Melvin on 31/12/2009 at 12:00, and is filed under Gastronomía. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |

about 8 months ago
Con sólo una prueba, además del imponente curriculum de Jose Mª Jordan; este restaurante me hizo hechar de más a la mayoría del Nove, del que soy muy asiduo.
Reconozco únicamente la incorrecta ausencia de bebidas.
Por lo demás el menú-sorpresa que alli degusté, estuvo a un nivel inigualable a ese precio.
Ciao, Ciao!!!
about 8 months ago
Me quedé con las ganas de probarlo estas vacaciones así que para otra vez sin duda lo haré. Pero lo que comentas de la atención hace que me tire un poco para atrás. No hace falta tener grandes conocimientos (menos para el vino) sino un poco de sentido común para atender a la gente. Y si te piden una recomendación has de poder darla. Me recuerda cuando en A Estación, hoy con estrella michelín a pesar de para mi gusto deficiente atención, habíamos pedido una explicación de lo que era un pargo y nos dijo que era un pescado, que se llamaba pargo (ya lo había comentado en su día en un post del restaurante), que es no decir nada intentando hacerte creer que te está diciendo algo. No entiendo cómo se puede trabajar en un sitio sin conocer al detalle los platos, su preparación, los vinos, los que vienen mejor con según qué platos… Es su trabajo y han de saber hacerlo. Supongo que con el tiempo mejorarán ese aspecto. Yo sin duda en mi próxima visita por la tierra lo probaré.
about 8 months ago
Olga, lo del servicio es la parte más fácil de arreglar; la cocina, que es la complicada, la tienen resuelta, al menos por lo que vi. Creo que vale la pena que lo pruebes y nos des tu opinión.
Un saludo,
about 8 months ago
Vaya, una pena lo que cuentas. En mis dos visitas no tuve esa sensación; es más, fue bastante amable con nosotros. Pero también he de decir que las dos veces eramos los únicos clientes.
Por lo demás nada que añadir. Si acaso una pequeña decepción con las zamburiña, que no me parecieron gran cosa. El resto impecable, especialmente el lomo de corzo y un sanmartiño con berberchos muy logrado.
Por cierto; tengo ganas de ir a La Iebolina pero no se cual es el que te gusta a tí: el mesón o el restaurante?
Saludos.
about 8 months ago
Hola Syrah,
Mi idea es repetir, ya digo que los pescados eran de primera y los postres muy estimables, pero la sensación que nos dejó fue a todos los comensales la misma.
Voy a La Iebolina, el restaurante, el mesón creo que se llama Ieboles. A ver si te gustan las zamburiñas de allí…
Saludos,
about 8 months ago
Ok, apuntado queda. Ya te contaré.
A mi me gustan mucho las zamburiñas de la Dehesa.
Saludos.
about 8 months ago
Mi esposa y yo tuvimos ocasion de probar la cocina del señor Jordan hace unos años, cuando tenia restaurante en Fene y, la verdad, tanto la cocina como la atencion nos habian dejado ganas de repetir. Por eso, saber que habia abierto en La Coruña y organizar una expedicion para darnos un homenaje fue todo uno.
El local nos gusto mucho porque, aunque es mas bien pequeño, esta decorado con un gusto muy peculiar, es comodo y muy acogedor.
Respecto a la responsable de sala me extraña el comentario de Melvin y siento discrepar, porque a nosotros nos causo hoy la misma impresion que hace unos años (tanto entonces como hoy, es verdad que en el establecimiento no habia mucho apuro): magnifica. Una señora correctisima, amable y dispuesta a responder a cualquier pregunta con una sonrisa, aun en el caso de que la cuestion denotase ignorancia inexcusable por parte del comensal (como fue mi caso con las habas tonka).
Aunque es verdad que no somos nada exigentes respecto al vino, no es menos cierto que respecto a la comida somos bastente preguntones y, repito, el trato, hasta aqui, fue inmejorable.
Respecto a la cocina….Ah la cocina… Palabras mayores. Desde el aperitivo (la mantequilla con pimiento de la que ya se hablo) hasta el postre, todo excelente: un pulpo “a feira” con cachelos “actualizado”, en su punto de condimento y coccion (ni duro ni blando y no se le desprendia la piel de la carne), con unas patatas riquisimas (este si que es un detalle que se olvida con mucha frecuencia, la humilde patata, y que a mi, como gallego de origen rural, me puede arruinar un plato), en fin, riquisimo.
La ternera: en el punto que la habia pedido, tierna, melosa, con una salsa de mostaza que le daba un contrapunto picante magistral.
El postre, torrija de mango con helado de cardamomo, el remate perfecto: Un helado cremoso acompañando una porcion de bizcocho ligeramente especiado con un hilo de pure de mango….En fin que no sigo porque me esta entrando hambre y es la una de la mañana.
Respecto al vino, aunque importante, para mi es accesorio respecto al principal que es la vianda. Tome el tinto de la casa y me parecio que acompañaba muy bien los platos elegidos (mi mujer es de la liga de la virtud y solo toma agua)y, humildemente, creo que cualquier cerveza de las que conozco (y no peco de inmodestia si digo que son unas cuantas)no seria una bebida adecuada (aun recuerdo hace unos años en Praga un manifico venado con crema agria y salsa de arandanos… con cerveza y muy buena, pero…. Cuanto eche de menos un vinito tinto, aunque fuera de tetra brick).
Para terminar: la cuenta. Pues ni dolorosa ni farrapos de gaita. La calidad y la profesionalidad hay que pagarlas y en la misma Coruña hemos pagado casi lo mismo por una comida a base de pasta que, ni de lejos podria compararse a la de hoy.
En fin, no les doy mas la lata, pero si no conocen la Casa de Comestibles, pruebenla.
Si les gusta ver el oficio en cada plato, la actualizacion de la cocina de siempre sin ocurrencias estridentes, que les traten con amabilidad y sin tener que aguantar toda esa palabreria hueca de cocineros estrella que las mas de ls veces oculta algo que se parece bastante al timo del toco mocho; creo que haran como nosotros y, siempre que puedan, repetiran.
Un saludo
P.D. Perdon por la falta de acentos, pero es culpa del programa.
about 8 months ago
Francisco, muchas gracias por tu extensa opinión. Viendo también lo que dice Syrah, igual tuve mala suerte con el servicio esa noche (o tenía yo el pie cambiado, que todo puede ser); sin embargo, sobre lo que dices de “inexcusable ignorancia por parte del comensal” te diré que discrepo: el cliente puede preguntar lo que quiera, que no tiene por qué ser un experto, y el camarero debe (en un mundo ideal) ser capaz de darle una explicación.
Un saludo,
about 7 months ago
Este fin de semana fuimos dos matrimonios a cenar y puedo decir que para mí fue una agradable sorpresa.Tomé las zamburiñas, buenas sin más y los buñuelos, pero de segundo pedí un pichón de Bresse que venía con verduritas y me pareció un plato memorable con un punto perfecto de todos sus ingredientes, además probé la lubina y creo que este año pasado no me sirvieron nunca un pescado tan perfecto de punto y con su inigualable sabor a mar.La torrija de mango y helado de cardamomo me pareció un magnífico postre.El servicio de la camarera-jefe de sala me pareció correcto y prodesional y la carta de vinos un tanto desequilibrada- varios albariños y ningún godello por poner un ejemplo-. Cervezas no tomamos. En conjunto me parece un sitio más que interesante y ya que se habla del Alborada cuyo servicio es efectivamente muy bueno, creo que los puntos de carne, pescado y verduras que probé son superiores en la casa de comestibles. Experiencia para repetir y sobre todo si cambia la carta como dice que van a hacer.
about 7 months ago
Gracias Neco por tu comentario. Parece que somos varios los que coincidimos en la calidad de los pescados… y que me quedo en alguna otra apreciación; en cualquier caso para eso está esta página, para que los comentarios sirvan de contrapunto a mi opinión.
Un saludo,
about 4 months ago
Tengo que decir que mi paso por este restaurante me ha hecho recordar la cocina y el concepto de restaurante que desde que se “inventó” la moda nove cuissine, (y digo nove y no nouvé por el empeño de nuestros críticos gastronómicos en meternos con cuchara todo aquello que salga de manos de este grupo)no se había vuelto a ver en esta ciudad. He comido ayer allí, y lo he vuelto a hacer hoy. Todo, TODO, superperfecto. Y además, (y esto lo digo como cocinero que soy), en cada plato se notaba el ingrediente mas importante: DEDICACIÓN!
about 4 months ago
Pablo, gracias por tu comentario. Visto lo visto se va a imponer una segunda visita.