Estos días he hecho, aprovechando las fiestas, algunas adquisiciones para mi bodega, algunas de las cuales ya han dejado de estar en stock, debido a mi ansiedad vinícola.

El otro día me hice con un vino al que le tenía ganas: el Numanthia Termes 2006 y una recomendación por parte del bodeguero: el Gramona Bru Pinot Noir 2004.
El Numanthia Termes 2006 es un vino que parece abonado a múltiples listas y recomendaciones como uno de los mejores de España: para Wine Spectator (o Wine Speculator como dijo alguien) es el número 2 de los 100 vinos del año 2009 y uno de los pocos vinos españoles en el listado. No soy un gran seguidor de este tipo de clasificaciones, importantes para el mercado americano, pero poco relevantes aquí (juro que hay aspectos del vino que no sé de dónde sacan), pero me parece curioso. En general, casi todo lo que hacen los Eguren, en Rioja o en Toro, está siempre en lo más alto para los expertos. Y, sin embargo, incluso reconociendo la calidad de su trabajo, muchos de sus vinos no me emocionan, sobre todo si consideramos lo que cuestan. El Numanthia Termes 2006 es un vino poderoso, contundente como merece su Tinta de Toro, pero con un final un tanto brusco: muy bien en nariz y no tanto en boca: me pregunto si no necesitará algo más de tiempo en botella; da la impresión de que puede dar lo mejor de sí mismo dentro de unos años. Si ésa fuera la razón de mi desencanto, la presión comercial para sacar un vino antes de tiempo al mercado habría vuelto a jugar una mala pasada; no se me interprete mal, es un vino de gran nivel pero con un precio alto, tanto que no acaba de ser totalmente satisfactorio.
Por otra parte el Gramona Bru Pinot Noir 2004 (D.O. Penedés) es otra bodega con una familia de gran tradición detrás: todo
lo que he probado de ellos es espectacular (Cava, varietales de sauvignon blanc o pinot noir). Durante mi periplo por Napa tuve oportunidad de probar muchos pinot noir californianos (uva por la que los americanos sienten auténtica pasión) y pocos -dentro de los que tenían un precio razonable- me convencieron. Esta uva, propia de los vinos de Borgoña, tiene escaso desarrollo en España y, por todo lo anterior, abrí la botella con cierta precaución. El pinot noir tiene fama de producir unos vinos complejos y sutiles, y a fe que en este Gramona lo consiguen, manteniendo a su vez el clásico toque de fresa o frambuesa de esta variedad de uva, es un vino que se bebe solo, que se disfruta mientras la botella baja y baja el nivel, lo que siempre es el mejor síntoma de la calidad del vino. Un vino redondísimo, en su momento justo de consumo y, sin ser barato, con una gran relación calidad-precio.



