“La Dehesa” es una especie de mesón venido a más. Ocupa el antiguo local de “La Montanera” en la plaza de San Pablo y, sin grandes novedades en decoración o comida, plantea una oferta interesante.
Al entrar, la sensación es más cercana a estar en un bar o un mesón, como he dicho anteriormente, y tanto se puede ir a tomar un vino al mediodía (algunos clientes dicen que la comidad es mejor entonces), a comer o a cenar. El ambiente es un tanto ruidoso e informal, pero soportable, a pesar de que el comedor está al fondo, alejado de las ventanas; no es el mejor local del mundo, pero la localización es buena.
En cuanto a la oferta gastronómica, la carta se especializa en carnes y distintas preparaciones de huevos rotos, que pueden calificarse como la especialidad de la casa. Los huevos son muy buenos y bien preparados, siendo destacables los “Huevos La Dehesa” o los preparados con jamón (a pesar de que sigo prefiriendo, por poquito, los del “Mesón Comarea”). Adicionalmente, uno de los puntos fuertes del restaurante, es su oferta “fuera de carta”: todos los días hay bastantos platos, en preparaciones tradicionales, en función del mercado.
“La Dehesa” es un lugar donde se cuida el producto y se innova poco, pero tampoco hace falta. La selección es buena y las carnes, especialmente el chuletón de buey, muy recomendables. Hago hincapié en las carnes, porque en nuestras últimas visitas habíamos salido un tanto descontentos sobre la preparación de las mismas, pero no así el sábado pasado, cuando todo estuvo perfecto. Además, la relación calidad-precio es buena.
Sobre los vinos, hay bastentes referencias, pero son las habituales; las sorpresas son escasas, aunque no defrauda.
