Restaurante “Casa Pardo” (La Coruña)

6 comentarios »

Vengo de “Casa Pardo” y, aunque no tengo demasiado que añadir sobre mi anterior post de hace un par de meses, quería hacer un par de anotaciones.

Por supuesto, la calidad se mantiene; el precio supongo que también aunque hoy no he pagado yo. Fantástico todo: servicio, cocina, vino y tiempos.

De aperitivo una brandada de bacalao, acompañado de una cazuelita con los famosos mejillones en escabeche de Casa Pardo, una promesa de buena comida, un recuerdo de aquellos fantásticos mejillones que te ponían en la barra mientras esperabas la mesa.

Los primeros, a compartir, fueron las clásicas croquetas de marisco, muy muy buenas -pero croquetas al fin y al cabo-; unas zamburiñas al horno también espectaculares -las segundas mejores de la ciudad después de La Iebolina- y unas almejas de Carril a la plancha y con limón. Este último plato es muy acertado, pero no llega al nivel de las de O Muíño do Vento -del cual hablaba Pantagruel hoy-, cuestión que se discutió con el jefe de sala de Casa Pardo hoy, viniendo después a preguntar qué nos habían parecido; y es cierto que tenían muy buen porte, que estaban en su punto de cocina y que la salsa era muy sabrosa, pero siguen siendo mejor las de O Muíño.

De segundo, las habituales bolsitas de gambas en brick, de las cuales hay poco que añadir; por otra parte la merluza con guisantes y salsa de carne que tampoco es novedad pero sigue teniendo una nota altísima, mientras yo me incliné por el mero con salsa de nécoras, que estaba magnífico tanto la preparación como la pieza, de tamaño más que respetable, aunque un pelín pesada -no mucho- la salsa.

Café de pota y a trabajar después. Tan sólo señalar que regamos la comida con un ribeiro recomendado por la casa, un Emilio Rojo de 2007, al que le aprecio gran calidad, aunque, tal vez -y soy consciente de mi atrevimiento- diría que tiene un exceso de potencia.

Share/Save/Bookmark

Restaurante “Casa Pardo” (La Coruña)

1 comentario »

Hacía mucho tiempo que no visitaba Casa Pardo y no sé por qué, ya que todo sigue siendo de primer nivel en este restaurante. Sigue siendo, merecidamente, el restaurante más prestigioso de la ciudad, contando con una estrella Michelín.

Casa Pardo ha sido recientemente redecorado en la línea neobarroca que es habitual en casi todos los locales de la ciudad en los últimos tiempos, a pesar de que el resultado es bueno y el local sigue siendo acogedor y algo menos retro que antes. Pasando a cuestiones de más peso, en la cocina de Ana Gago se sigue apostando por una mezcla de tradición bien entendida, por una selección primorosa de la materia prima y por un toque de innovación -no demasiado- en la preparación, lo que garantiza un público amplio y que, a pesar del precio elevado pero acorde a la calidad, mantienen el local con un nivel de ocupación bastante alto.

El servicio es muy profesional, el maitre Eduardo Pardo y Serafín Fraga vigilan la sala con atención y los platos salen de cocina a un ritmo constante: apenas hay que esperar entre las comandas. La gestión de la sala y de la cocina lo sitúan como la referencia de los locales de la ciudad, con el mérito añadido de mantenerse a la cabeza durante casi quince años.

Como aperitivo de la casa nos sirvieron mejillones en escabeche y un salpicón muy bueno. De entrantes compartimos unas zamburiñas al horno (diferentes de la preparación de la Iebolina pero de gran calidad también) y las clásicas bolsitas de gambas con salsa agridulce: uno de los platos más conseguidos de la carta, sabroso y apto para casi todos los paladares y que nunca desaparece del menú. Los platos principales fueron una merluza con guisantes y berberechos (¡prácticamente calcado el plato al que tomamos el sábado en La Estación pero más afinado) y un magnífico mero en salsa de nécoras; ninguno de estos platos pasará a la historia, pero estaban muy logrados y utilizando una materia prima muy selecta. De postre compartimos una deconstrucción de tiramisú que, lo reconozco, es una de mis debilidades: fantástico.

Casa Pardo sigue muy arriba por méritos propios; muy por encima del nivel del restaurante de la Domus, del mismo grupo y con la cocina del hijo de Ana Gago y Eduardo Pardo, los propietarios del restaurante.

Share/Save/Bookmark

Restaurante “Domus-Casa Pardo” (La Coruña)

Sin comentarios »

En el paseo marítimo de La Coruña, y con unas fantásticas vistas sobre la ensenada de Riazor, se encuentra el Restaurante Domus, dentro del emblemático edificio de La Casa del Hombre, diseñado por el arquitecto japonés Arata Isozaki.

Era mi tercera o cuarta visita al local,pero había pasado más de un año desde la anterior. Siento decir que después del sábado pasado me he quedado sin ganas de repetir. Cenamos allí porque los otros restaurantes que manejábamos estaban completos y estábamos en la zona.

Este establecimiento, cuyo cocinero es Eduardo Pardo, hijo de la cocinera del famosísimo Casa Pardo no alcanza el nivel de la casa matriz, aunque creo que comparte la propiedad con sus padres. Si bien durante los primeros años de existencia parecía que podía llegar a ser una referencia en la ciudad, diría que se ha ido desinflando en los últimos tiempos.

El local es muy atractivo, aunque algo frío, ya que se encuentra incrustado en las rocas, que quedan expuestas al fondo del restaurante, lo que combinado con la pizarra natural en los suelos lo hace un poco inhóspito. No es un lugar en el que apetezca prolongar la sobremesa; sin estar mal decorado, chirrían las carpinterías con perfiles de aluminio blanco que separan las zonas de fumadores.

Sobre el menú, decir que se renueva bastante; desgraciadamente, sentí cierta nostalgia de una preparación de cochinillo que recuerdo francamente atractiva y que ha desaparecido de la carta. El menú actual intenta modernizar elementos clásicos de la cocina gallega, como hace su madre con más acierto en Casa Pardo.

De primero compartimos: un pastel de marisco y una tempura de langostinos. Ambos platos, sin ser demasiado originales, se prestaban a una interpretación más brillante. Sin estar mal, fueron absolutamente olvidables.

Los platos principales fueron una merluza con una guarnición de tomates muy intrascendente y un taco de presa ibérica. Ambos platos partían de una buena materia prima pero la merluza estaba un poco demasiado pasada, sosa y la guarnición no aportaba nada… No me hubiera extrañado comerlo en el Restaurante del VIPS, pero sí aquí; la presa ibérica dejaba también absolutamente frío al personal.

Los postres siguieron la misma línea: correctos sin más. No he comprobado la calificación que le dan en la Gourmetour de este año, pero para mí confirma la opinión que me llevé en mi anterior visita: una pena, como no cambien de manera radical seguirán instalados en una simple corrección. Hay opciones mucho mejores por ese precio.

Share/Save/Bookmark